domingo, 23 de enero de 2011

Los digitalizadores en la red explican sus razones


“Hay esperanza de gozar un acceso franco a la cultura”


El diálogo establecido con varios personajes dedicados a la digitalización de textos aquí y en el mundo revela que, más que una búsqueda de hacer dinero con productos piratas, hay una intención de mantener la circulación de conocimientos.


Por Facundo García

Para empezar, una hipótesis de trabajo: en un reino de- sigual –tal vez pequeño, tal vez colorido– hay gente que no puede acceder a los libros. Los aldeanos siembran, rezan, se enamoran. Leer, en cambio, es para ellos una rareza. Y lo peor es que esos volúmenes vedados no sólo sirven para entretenerse, sino para vivir mejor. El monarca de aquel feudo, sin embargo, persigue a quienes intentan acabar con la escasez. ¿Cómo modificar esa injusticia? Hay activistas que tienen su propia visión sobre la mejor manera de resolver el problema. Refugiados en las frondosidades de la web, aprovechan para digitalizar y distribuir obras literarias y académicas a granel, sin que les importe demasiado la opinión de las autoridades. Y su perspectiva no es la única, pero sí una de las más interesantes.

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A juzgar por lo que cuentan los entrevistados, lo primero que deberían proponerse estos aldeanos imaginarios es poner en circulación los pocos libros que haya. Es, después de todo, lo que hacen muchas personas de carne y hueso en este lado de la realidad. Como E. G., que se refugia en las iniciales para que nadie sepa su verdadero nombre. La timidez se le va cuando expresa su alegría por los diez años de Librosgratis, un grupo de correo electrónico del que fue fundador y por el que sigue yendo y viniendo material digitalizado. “Nosotros distribuimos, no digitalizamos. Pero la verdad es que no sé cómo la Cámara del Libro y sus amigos nos han dejado vivir tanto”, se sorprende. “Cuando arrancamos, los lugares para dejar archivos y descargarlos eran pocos. Hoy tenés una gama de herramientas para compartir (4shared, Rapidshare, Megaupload, etcétera). Eso hace todo más fácil”, detalla el hombre, que también tiene contactos con el Partido Pirata Argentino.

Distribuir, entonces, ¿pero qué? Si bien hay ejemplos de excelencia, como Bibliofyl –un sitio que reparte los apuntes que se usan en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA–, lo cierto es que lo que sucede fuera de la red tiende a repetirse adentro. Por eso hay quienes imploran por la puesta en disponibilidad de los bestsellers más lamentables. “Se digitaliza más lo que se vende masivamente, como pasa con la música. Hubo usuarios que venían y nos decían ‘¡digitalicen El Código Da Vinci!, ¡tengo el derecho de leer a Dan Brown!’. Hasta que decidimos no aceptar pedidos en la lista; y que si era un libro de ficción, se esperaría un año para que circulara. Con eso logramos que se fueran los que te pedían hoy un libro que había salido ayer”, repasa E. G.

–¿Distribuyen todo tipo de textos?

–Tratamos de evitar la mierda que anda dando vueltas, como El holocausto no existió, Cúrese el cáncer bebiendo té o zonceras por el estilo. Algún criterio editorial hay que tener...

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Ahora conviene retornar al reino imaginario que se puso a germinar al inicio de esta nota. El experimento marcha bien: los aldeanos ya están repartiéndose a escondidas los escasos libros que han podido reunir. El paso siguiente sería hacer copias. Lo que los pone ante decisiones fundamentales: ¿Quién decidirá el criterio con que se harán esas copias? ¿Quién las guardará y ordenará?

Si por ahí anduviera un gigante llamado Google, ya se sabe lo que ocurriría. Porque Google es –casi con seguridad– el mayor digitalizador de letras que pueda concebirse. Tanto, que ha hecho explícita su intención de escanear los más de ciento veintinueve millones de títulos de los que –según sus propias estimaciones– dispone la humanidad. No es una promesa vacía. Desde 2004, Google Books ha llevado al plano digital a más de quince millones de libros ubicados en más de cien países y escritos en más de cuatrocientos lenguajes. Y a pesar de que los curiosos pueden revisar sólo parcialmente las obras que no están en dominio público, la iniciativa ha despertado el terror de los que defienden las leyes de propiedad intelectual vigentes. La frutilla del postre es que la megacompañía abrió una tienda online con la que pretende transformar su esfuerzo en dividendos. No es una proyección inverosímil, si se tiene en cuenta que en los Estados Unidos las ventas de dispositivos electrónicos de lectura –Kindle, Nook, Sony Reader, iPad– se cuadruplicaron en los últimos doce meses.

La incógnita, llegado este punto, tiene que ver con los efectos de que una corporación estadounidense maneje semejante cantidad de información. Si, por el contrario, se le encarga la responsabilidad a una institución, ¿cuál debería ser? A lo mejor varias. O ninguna. Como sea, fuera de los centros de poder hay células que se dedican al escaneo y la corrección de textos digitales desde la mística de lo independiente. Es un camino.

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Es simple. Cuando se escanea un libro se produce un archivo de imagen; la imagen que se “extrajo” de las páginas. Sobre esos datos se aplica un programa que reconoce los caracteres y los traslada a un documento editable en un procesador de textos. Ese paso, que parece menor, es clave: si la obra no está guardada así, los ciegos no pueden utilizar el software que sintetiza voces y les “lee”. A continuación viene la etapa de las correcciones. Hay que cotejar el original con la copia y verificar que no se hayan perdido detalles importantes. Ese nivel de puntillismo, no obstante, se está volviendo cada vez menos frecuente.

Algunos entrevistados afirman que un escaneador ducho puede capturar quinientas páginas en una hora. Un tal Filobiblion –que además de ser fan del monje benedictino Ricart de Bury (1287-1345) ha sabido irse convirtiendo en especialista en este tema– detalla que “la demora está en función de la pericia del escaneador y del corrector involucrados, que no siempre coinciden en un solo individuo, porque en los grupos se divide el trabajo entre los que corrigen y los que escanean”. El informante cree que la tarea completa puede tomar de una semana a un par de meses, dependiendo de la complejidad del texto (notas a pie, ilustraciones, otros idiomas).

Por último, hay que repartir. Labor que adquiere especial valor en Argentina, un país que de acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Cultura de la Nación concentra el 31 por ciento de sus librerías, el 63,2 por ciento de sus editoriales y el 84,2 por ciento de sus ejemplares impresos en la Capital, donde habita sólo el 7,7 por ciento de la población. Filobiblion relaciona las estadísticas con vivencias concretas. “Tiempo atrás me dediqué a conseguir Fondo negro. Los Lugones, Leopoldo, Polo y Piri, de Eduardo Muslip, para una chica de Rosario que investigaba sobre el tema de los desaparecidos a raíz de tener un hermano en esa condición. Se lo escaneé y se lo mandé. La copia no está en la red: sólo la tenemos ella y yo”, ilustra. ¿Más? “Hace poco solicité La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez, de José Antonio Marina; inhallable en Buenos Aires. A la semana un digitalizador anónimo me lo envió a mi correo, diciéndome que ‘lo había conmovido mi pedido’. Ahí tenés muestras de solidaridad entre lectores.”

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Jimena Méndez estudia antropología. Vive en el extranjero pero participa en Bibliotheka.org, donde los argentinos son patota. “Las bibliotecas en todas partes ‘prestan’ obras. Nuestra biblioteca digital hace lo mismo. El hecho de que no ‘devolvés’ ese material es una derivación del tipo de tecnología que se usa, pero la naturaleza del proyecto es la misma. No hay negocio detrás”, resume a través de la distancia.

¿Se identifican estos escaneadores y distribuidores con los primeros imprenteros? La mayoría no. “Si me lo preguntás en el sentido de que estamos haciendo un trabajo pionero del que aún no sabemos sus verdaderas consecuencias, puede ser”, sopesa Jimena. Y ajusta: “La circulación en la red es más compleja que con las imprentas. Es incontrolable e imparable. Vos subiste un libro de Sartre y al mes está en miles de discos rígidos alrededor del planeta”. El dinamismo es tal que sus frutos no están claros. “El gran problema es que, si se logra pensar en la ‘libertad digital’ para los bienes culturales, esa discusión podría permear otras esferas y, sobre todo, cuestionar el mercado y sus reglas. Y no creo que estemos preparados para esa discusión todavía”, provoca la muchacha.

Pulsar esa tecla es interesante. Desde una lectura trasnochada de El Capital, cabría vaticinar que el capitalismo cognitivo será marco para el desarrollo de algo así como una “lucha de clases informacional”. Quedó más que claro durante la campaña por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Hay quien hace dinero con el retaceo de datos socialmente importantes y hay quien lucha –con diversos intereses– por socializar una determinada cantidad de esos datos. Frente a un contexto así, la repartija gratuita de libros destaca como un acto de profundo carácter político.

Desde Europa, un español célebre en el ambiente –alias Mr. Williams– recapitula su ingreso en estas lides. “Como lector con medios económicos limitados –rememora– comencé a conseguir todo lo que iba apareciendo en la red. Un día pensé en montar una ‘biblioteca’ tomando como modelo las bibliotecas físicas.” Así nació La Biblioteca Oculta de Mr. Williams, que luego mutó a la bitácora Mr. Williams in Blog. “Como ya lo hacía para mí, poco me costaba compartirlo. Pronto me llegó el agradecimiento de muchísimos cibernautas que no disponían de ningún tipo de biblioteca. Ahí comenzó el compromiso”, revela.

–¿Qué lo impulsa a seguir?

–Sigo por los que no pueden comprarse un libro porque les cuesta el equivalente al salario de un día o más. Por aquellos que padecen la censura de estados que prohíben a determinados autores y hacen lo imposible por imprimir esas obras y leerlas en comunidad. Por aquellos que, aun teniendo capacidad de compra, no tienen esa chance al vivir lejos. Y, por supuesto, por aquellos que no tienen ni tendrán una biblioteca física para tomar prestado un libro. Yo –que se supone que vivo en el Primer Mundo– hasta los catorce años no tuve una biblioteca en mi pueblo. Por lo tanto me impulsa la esperanza de que podamos gozar de un acceso más franco a la cultura. Porque nos van a seguir engañando, pero les va a costar el doble.

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Ultimo regreso al laboratorio ficcional, donde el rey está perdiendo los estribos. A esta altura, la nación de criaturitas que no pueden leer vive días tenebrosos. Se ha declarado que los que copien libros o los distribuyan sin permiso deben ser sancionados. Así, se ha expulsado fuera de la legalidad a una enorme masa de hombres y mujeres. “A los que persistan se los tratará como ladrones”, brama el soberano. Y el mundito imaginario se marchita lentamente.

¿Una exageración? Aquí las cosas no son tan distintas. Aunque copiar no es lo mismo que robar, los abogados que defienden a los actuales sistemas de propiedad intelectual insisten en la analogía. Por encima del malentendido, las cuestiones fundamentales quedan fuera del debate. Dejando de lado el innegable derecho de los autores a percibir una remuneración, ¿deberían tener precio los libros digitales? Los consultados insisten en que las quejas de las editoriales no son comparables a las de las discográficas, porque un CD se puede copiar manteniendo la calidad, en tanto que el archivo digitalizado de un libro ofrece una experiencia de lectura muy distinta a la de su edición impresa. “No sé cuánto demanda fabricar una copia de un libro físico. Pero sí sé lo que me cuesta a mí copiar uno digital: un mega, un segundo. La versión electrónica no lleva aparejados gastos de distribución o impresión; y sin embargo nos la venden al mismo precio que si los tuviera. Si un libro nuevo en digital costase 5 euros, estoy seguro de que nadie se tomaría el trabajo ni de escanearlo”, cierra Mr. Williams.

Fuente: Página 12:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-20565-2011-01-23.html

lunes, 10 de enero de 2011

Se fue una parte de nuestra infancia: murió María Elena Walsh

Buenos Aires, 10 de enero (Télam).- La poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora argentina María Elena Walsh, de 80 años, falleció esta mañana en el Sanatorio de la Trinidad.

Los restos de esta figura prominente de la cultura argentina serán velados entre las 17 y las 21 en Lavalle 1547, sede de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic).

Allegados a Walsh confirmaron a Télam que sus restos serán inhumados mañana desde las 11 en el Panteón que la entidad posee en el Cementerio de la Chacarita.(Télam).- sa-dcj 10/01/2011 12:51












EL REINO DEL REVÉS

Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.

Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.

Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.

Me dijeron que en el Reino del Revés
hay un perro pekinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.

Me dijeron que en el Reino del Revés
un señor llamado Andrés
tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves.

Me dijeron que en el Reino del Revés
una araña y un ciempiés
van montados al palacio del marqués
en caballos de ajedrez.

Vamos a ver cómo es
el Reino del Revés.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Entrevista a Laura Roldán

“Creo en el poder de las cosas pequeñas, en el trabajo de las hormigas, en la flor dulce de la verbena. Un proyecto pequeño en momentos difíciles es un camino de esperanza.”
L.R.


Por Edit Marinozzi




Laura Roldán nació en la Ciudad de Córdoba. Es tallerista, investigadora, autora de literatura infantil. Participa del Plan Lectura del Programa Educativo Nacional del Ministerio de Educación. Coordina Talleres de Promoción del libro y la Lectura. Es asesora el Proyecto Biblioteca Parlante de la UNNE (Universidad Nacional del Nordeste), Chaco, y colabora en la revista virtual de literatura infantil y juvenil Imaginaria.
Algunos de sus libros son: La chuña y el zorro y otros cuentos, La leyenda del tucán, La discusión, Muchobicho, Cuentos del Noroeste, Aquí hay gato encerrado, Cuentos del Litoral, ¡Salud!

Este año recibió una Mención de Honor en la categoría “Lectura entre docentes”, por el Premio Vivalectura, que estimula, fomenta y rinde homenaje a las experiencias más destacadas en materia de promoción de la lectura. Es una iniciativa inédita emprendida por el Ministerio de Educación de la Nación y la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura), que cuenta con la cooperación de la Fundación Santillana.
Este evento se realizó en el marco de la Feria del Libro 2010, y fue en ese momento que tomamos contacto con Laura Roldán, y le manifestamos el interés por mantener con ella una entrevista.

El momento ha llegado, y el lugar del encuentro fue la linda casa de nuestra autora, en el barrio de Caballito.

Bueno, Laura, por fin el esperado encuentro. “Encontrarnos con la lectura” fue el trabajo por el que recibiste la mención de honor. ¿Podrías contarnos cómo fue esa experiencia?Es una experiencia de capacitación en Promoción de la Lectura que coordino desde 2003, en la Argentina Profunda en distintas zonas del interior de Chaco y Misiones. El proyecto se desarrolla en el Marco del Programa de Cooperación con escuelas Rurales, de Fundación Navarro Viola, Fundación Bunge y Born y Escolares.
El trabajo se realizó con docentes y directivos de 280 escuelas que desarrollan una propuesta institucional de Promoción de la Lectura en sus comunidades. Algunas instituciones tienen alumnos de las comunidades indígenas de la zona: Guaraníes, Tobas, Mocovíes.




¿En qué consistió la capacitación?
Fueron cuatro encuentros mensuales de trabajo, de dos días (viernes y sábados), con directivos y docentes de EGB, Nivel Inicial, auxiliares docentes indígenas, y en ocasiones, también nos acompañaron madres de la comunidad como voluntarias. El Programa proveía una caja de 100 libros a cada escuela y telas para el armado de los espacios de lectura.
Como resultado de la capacitación los docentes elaboraron y desarrollaron sus proyectos, organizaron una biblioteca abierta a la comunidad con préstamo de libros, proyectos comunitarios con la participación de las familias.

¿Cómo llegan los libros a las familias?
Con la biblioteca de préstamo.
La bibliobici, La Valija viajera, Las Mochilas y Canastas viajeras que van a las aldeas Guaraníes, El Bibliocaballo, los Micros de Lectura en la radio toba, son algunos de los proyectos que llevan los libros para leer en familia. Los libros llegaron a las casas y ranchos más humildes, y las familias disfrutaron de la lectura a la luz de una vela, de un farol.

¿Cuáles son las características de los alumnos de esas comunidades?
Los alumnos tienen entre 5 y 15 años, viajan 5, 6, 8 kilómetros a pie para ir a la escuela cada mañana. Algunos van en bicicleta, otros a caballo.
Desde chicos ayudan en las tareas de la casa, cuidan la huerta, alimentan a los animales, atienden a los hermanitos menores. Los más grandes realizan las duras tareas de la chacra a la par de los padres. Durante la siembra y la cosecha no van a la escuela. Como sabés, esta historia se repite en otras provincias de nuestro país, en distintas familias, por generaciones, por necesidad y por costumbre.

¿Los padres son pequeños agricultores?
Algunos sí. Por lo general son ladrilleros, peones rurales o jornaleros que trabajan a destajo y con baja remuneración, o reciben Planes Sociales. El 70 % de los padres son analfabetos.




Y los maestros... ¿cómo llegan a las escuelas?
Viajan muchos kilómetros todos los días, a dedo, en carro, en moto, en bicicleta. Algunos se quedan en la escuela de lunes a viernes y vuelven a su casa el fin de semana.

Después de la etapa de encuentro con la lectura, vino la de encuentro con la palabra...
Sí, fue la etapa donde las familias investigaron, relevaron y valorizaron distintos aspectos culturales de la región. Los docentes invitaron a las familias a compartir sus saberes populares, y así fue como descubrieron de dónde provenía el nombre de los parajes donde viven, recopilaron recetas, leyendas, juegos, canciones. Se armaron antologías para el aula, formaron parte de la biblioteca escolar.

Con alto grado de analfabetismo, ¿de qué manera se recogieron los testimonios?
Los padres y abuelos que no saben escribir les dictan a sus hijos, y los que saben escriben con su puño y letra, y con esmero, en una hoja o en el cuaderno viajero.

¿Los maestros continúan con los proyectos?
El Programa paralelamente también ofrecía un concurso por subsidios para infraestructura y creación de bibliotecas para la posterior compra de libros, mobiliario, material didáctico, juguetes educativos, materiales para hacer arreglos, etc. Así que a través del tiempo seguimos en contacto con algunos maestros, quienes cada tanto me cuentan cómo siguen los proyectos y me piden asesoramiento.


¿Podrías elegirnos dos de las historias recogidas? (He aquí una tarea difícil)
Bien difícil. Bueno, selecciono una historia misionera y una canción de cuna Toba.

Leyenda “El asombro”
Se dice que en un lugar de los montes misioneros cerca de los cerros de Aristóbulo del Valle hay un lugar que encierra todos los misterios de la selva.
Dicen los lugareños que existe una parte que es milagrosa. Las noches de luna llena se transforma en un verdadero paraíso en el cual se pueden vivir las cosas más bellas que se puedan imaginar.
Las personas que no creen en su misterio pueden recorrerlo día y noche y lo único que encuentran es un cerrado y frondoso monte misionero.
Fuente: Karen Furiasse, 6º, EGB Nº 11, Santa Ana, Misiones.

“Canción de cuna Toba”.
Dormí hijito dormí,
portate bien dormí.
Conejito mande el sueño
de mi nietito.

Anónimo, EGB 578, Anexo, Paraje La Argentina, Miraflores, Chaco.

¿Cuántos fueron los beneficiarios de estos proyectos?
En el período del 2003 al 2008 los beneficiarios fueron 23.000 alumnos y la comunidad escolar y familiar de los parajes en donde estas escuelas se insertan.

¿Qué otras experiencias tuviste como promotora? ¿Cuáles te marcaron más?
Toda experiencia deja su marca, vos conocés la primera en Córdoba, allá lejos y hace tiempo. Y recuerdo con especial cariño el trabajo de la Villa 31.
Por otro lado desde Septiembre de 2009 hasta Agosto de este año tuve una experiencia con docentes en El Impenetrable Chaqueño, merece un capítulo aparte, dejó su marca, está en evaluación todavía.

¡La de Córdoba! ¡Habrá sido tu experiencia iniciática! ¿Cuántos años tenías cuando tuvieron esa audaz iniciativa?
Tenía 14 años. La audacia fue de Débora ella tuvo la idea de organizar la biblioteca y me pidió ayuda. Organizamos una pequeña biblioteca con ella y otra amiga mayor que yo, Ruth. Vivíamos en un barrio obrero semi rural, barrio de chacras.
Desde siempre pude ver chicos descalzos, padres suspendidos porque la fábrica cerraba, madres angustiadas porque no podían comprar cuadernos y libros para el colegio. Me entusiasmó mucho la idea.
Los vecinos nos ayudaron a juntar libros, bancos, muebles. Un vecino que tenía un garaje pero no tenía coche nos prestó el espacio. Otros vecinos aportaron caballetes y tablones y tuvimos una mesa larga.
La médica del barrio, dos profesores de Literatura, el profesor de Historia, la profesora de Inglés, la modista, algunos padres nos ayudaron donando libros. Recuerdo que pasábamos por las casas a retirarlos con una carretilla que había prestado otro vecino. Y así se fue armando. Hicimos un lindo cartel con letras grandes para poner en la puerta. Atendíamos los martes, jueves y sábado. Ayudábamos a los chicos con las tareas y cuando terminaban les contaba cuentos.

¿Y en la Villa 31?
Fue otra experiencia hermosa, ya era grande. Fui convocada por el Plan de Lectura "Leer es crecer" de la Dirección Nacional del Libro.
Era un Taller de lectura, una vez por semana me reunía con grupos de chicos y adolescentes a leer, explorar libros y organizábamos alguna actividad según sus intereses. Disfrutaban y asimilaban cada palabra, cada acción.
Los perros eran invitados especiales, acostumbrados a ir con los chicos a todas partes, a veces resultaba imposible echarlos, y alguno se quedaba quietito en un rincón hasta que se aburría (digo yo) y se iba.
A veces exponíamos los trabajos en la pared, pero la pieza se llovía y los materiales se arruinaban, así que trasladé las producciones a mi casa y fui armando carpetas que entregaba a fin de año.
Al cabo de un mes y medio implementé una biblioteca circulante con donaciones de autores amigos y de algunas editoriales. Estos chicos estaban totalmente alejados de los libros. No tenían y no conocían más que algún diccionario o libro de lectura. Con la biblioteca los fueron incorporando a su vida diaria.
Los hermanos mayores (10 o 12 años) les leían a los más chicos y se los cambiaban entre los compañeros del taller durante la semana.
Así, algunos pasaron de no leer nada a leer 5 o 6 libros por semana, hecho que se comprobó mediante comentarios orales y por el registro del cuaderno de préstamos.
Al finalizar el período de trabajo, en el último encuentro repartí entre los chicos todos los libros de la biblioteca.

Leí que estuviste en la Feria del Libro de Malabrigo... ¿dónde queda Malabrigo?
Al norte de Santa Fe. Sí, estuve en septiembre en la III Feria del Libro de Malabrigo, trabajando con chicos y visitando escuelas.
Me gusta mucho trabajar con chicos. En las ferias desarrollo una propuesta de Promoción de la Lectura con alumnos leyendo cuentos editados e inéditos, contándoles cómo es el proceso de edición, cómo nace un libro.
Me invitan de distintas Ferias del Libro locales y provinciales.

Parece que en esa zona, la del norte de Santa Fe, has andado mucho. Ayer, ayer nomás, leí también que cumplió 11 años una Biblioteca Popular que lleva tu nombre... ¡eso es un gran honor, Laura! El reconocimiento de la gente de allá, de Berna.
Hubo una época en la que me tocó trabajar mucho en esa zona, en Reconquista, Rafaela, Santa Fe, ahí conocí a María Luisa Ittig, esa Biblioteca Popular es su Proyecto, es la ideóloga. Lo inició en 1995 con un trabajo de hormiga y se inauguró en 2000. El 11 de noviembre fue el aniversario de la Biblio, por eso encontraste la nota.

Se nota que te gusta lo que hacés. Que es tu proyecto de vida.
Creo en el poder de las cosas pequeñas, en el trabajo de las hormigas, en la flor dulce de la verbena. Un proyecto pequeño en momentos difíciles es un camino de esperanza”. En lugares donde impera la pobreza, y los libros no llegan por la situación de ruralidad, el aislamiento, la carencia de medios de comunicación, de luz eléctrica, hay muchos momentos difíciles, un proyecto comunitario, es un camino de esperanza. Sí, definitivamente, creo en eso.

Laura, vos sos también una escritora reconocida, y es evidente que en los dos ejes de tu obra, aparecen las influencias de tus padres ¿Cómo fue tu infancia en ese hogar tan atravesado por la literatura infantil?
Fue una infancia de barrio, con juegos en la vereda. Con muchos cuentos. Cuentos contados por mi madre, mi padre, por mi abuela Elodia, la madre de mi padre.
Una infancia con libros lindísimos como Los Libros de Polidoro del Centro Editor de América Latina, esos libros traían historias maravillosas e ilustraciones espectaculares, ahí descubrí a Hermenegildo Sabat, a Napoleón, Ayax Barnes, Grillo, Amalia Cernadas, entre otros maravillosos artistas.
En casa había también radio, discos, libros y revistas. No había televisor. Había juegos y juguetes artesanales hechos por mi padre. Mi abuelo y mi padre eran carpinteros y nos regalaban maderitas para jugar y armar cosas.

Una última pregunta ¿podrías adelantarnos algo sobre tu escritura, tus proyectos literarios?
Te puedo contar una primicia: pronto va a salir un libro de cuentos populares hecho en colaboración con Gustavo Roldán, ilustrado por Roberto Cubillas, que será editado por Editorial Guadal.
También está en marcha un libro de cuentos que saldrá publicado pronto en Edelvives.

Muchas gracias, Laura, por la primicia y por tu tiempo. Un placer este encuentro.
Gracias a vos Edit, por tu interés, el cuidado y la paciencia.
Y agradezco a Libro de Arena por el espacio.

Trabajo realizado para el Taller Literatura y Periodismo, del Programa Bibliotecas para Armar, que coordina Mario Méndez en la Biblioteca Popular Alberto Gerchunoff.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La nueva ortografía provoca polémica

Por Verónica Chiaravalli


GUADALAJARA.- La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el mayor acontecimiento editorial en español del mundo, abrió ayer sus puertas al público en un clima de alegría y entusiasmo, pero con una polémica asordinada que hace presagiar alguna borrasca lingüística.

¿El motivo? Hoy se presentará aquí la nueva ortografía española, que propone modificaciones -la supresión de las letras "ch" y "ll", los cambios en algunas formas de acentuación y de denominación de algunas letras- que ya han provocado controversia, cuando no abierto rechazo, entre docentes y escritores, algunos de ellos incluso académicos.

Además de la eliminación de la "ch" y de la "ll", que llevará a 27 el número de letras del abecedario, se propusieron otros cambios: la "i" griega será ye; la "b" será be (y no be alta o be larga); se elimina la tilde en "sólo" y los demostrativos ("este, esta") y en la "o" entre números (5 o 6), mientras que "quorum" será "quórum", "Qatar" pasará a ser "Catar" e "Iraq" será "Irak".

Entre los motivos que impulsan el cambio aprobado por la Real Academia Española, acompañada por las restantes academias de la lengua, se encuentra, con lógica práctica, la voluntad de simplificar el aprendizaje y el uso del idioma.

Desde este punto de vista, la argumentación es incontestable: toda técnica (y un sistema lingüístico es una técnica de comunicación) tiende a desplegarse hacia su punto máximo posible de eficiencia y eficacia. Pero una lengua es también constructora intangible de identidades individuales y colectivas (y entre las colectivas, nacionales), y eso hace que en todo debate sobre su reglamentación entren factores emocionales y también políticos que exceden la lógica.

En estos días se verá en Guadalajara cómo evoluciona la discusión y hasta qué punto es posible alcanzar acuerdos. Por el momento, los medios locales ya anticipan algunas voces críticas, como la del escritor y académico español Arturo Pérez-Reverte, que en declaraciones a la prensa manifestó que se había pedido a la Real Academia Española la revisión de los cambios, sobre todo en lo que respecta a la eliminación de los acentos en palabras como "sólo", "guión" y "truhán".

El mexicano José Emilio Pacheco (Premio Cervantes) y Javier Marías también manifestaron estar en desacuerdo con algunas modificaciones.

Por lo pronto, la Feria ha quedado abierta al público con un acto que mostró la fuerza cultural de México. En el impresionante auditorio Juan Rulfo -de proporciones estalinistas, se bromeaba entre colegas- la escritora, docente, periodista e investigadora Margo Glantz recibió el premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en Lenguas Romances.

Como Julia Roberts

"Me siento la Julia Roberts de la literatura", bromeó la galardonada, que agradeció la distinción con palabras que evocaban a Nicanor Parra: los premios, dijo Glantz, "son como la Dulcinea, mientras más pensamos en ellos son más lejanos, más enigmáticos". Luego, la autora de Saña trazó semblanzas literarias de Juan Rulfo y de Juan José Arreola, creadores que influyeron en su escritura.

Poco antes de la intervención de Glantz, Ana María González Luna, vocera del jurado que otorgó el premio, explicó las razones que determinaron la distinción de Glantz. Entre ellas se valoró la "poética fundada en la fragmentación" con que la autora aborda la crisis de las fronteras entre los géneros literarios, el relieve que ha dado a la "identidad latinoamericana" y sus aportes a "los estudios sobre la literatura y las culturas del período colonial, los siglos XIX y XX a nuestros días".

A su turno, Glantz explicó el mecanismo de su escritura -que la ha llevado a producir ficción y ensayos singulares- como "un proceso difícil de discernir conscientemente, completamente distinto de la investigación para el trabajo ensayístico", y volvió a agradecer el premio como una distinción especial.

"Soy la tercera mujer que lo recibe, la primera mexicana y he cumplido 80 años. Obtener este premio significa para mí un gran reconocimiento", dijo.

Hoy será presentada en la Feria Ortografía razonada , que disparó la controversia y que deben ratificar las 22 academias de esta lengua, hablada en el mundo por más de 450 millones de personas.

Además, entre las actividades más destacadas figuran una conferencia magistral del premio Nobel Jean-Marie Gustave Le Clézio y un homenaje a Tomás Eloy Martínez, que, en un principio iba a contar con la participación del escritor mexicano Carlos Fuentes, premio Cervantes 1987, aunque las noticias que circulaban ayer por la tarde hacen prever la cancelación de la visita del escritor mexicano a la Feria, debido a algunos problemas de salud que aquejan a su esposa.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1328952

lunes, 22 de noviembre de 2010

Volvieron las Flecha, las zapatillas ícono nacional



Tendrán motivos de las historietas El Eternauta y Mafalda, y los ladrillitos Rasti.

Retro, vintage, ochentas. No hay dudas que lo “antiguo” está de moda. Pantalones
nevados, zuecos, hombreras y vestidos onda batones de la nona. Por eso, las
Flecha no podían quedarse atrás.
Se trata de la primera zapatilla argentina, que ahora vuelve al mercado renovada
y con nuevos modelos, pero siempre manteniendo la clásica puntera.
Con motivo de la vuelta, se lanzará una edición limitada que recupera tres
símbolos nacionales como El Eternauta, de Oesterheld y Solano López, Mafalda, de
Quino, y un último modelo que hace honor a los ladrillitos Rasti.
Las zapatillas Flecha –de lona y suela de PVC- se lanzaron por primera vez hace
41 años y en la década del 70 fueron furor, llegando a marcar a toda una
generación de jóvenes.
El que corre vuela con calzado de goma Flecha”, era el slogan de la marca, que
en su mejor momento llegó a producir un millón de pares por mes.

Información extraída de la página de Terra.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Cuentos de Hadas y Duendes Celtas


Espectáculo de narración oral a cargo de Máximo Morales

Cuando:
MAÑANA, Viernes 12 de noviembre a las 19 hs.

Donde:
El Archibrazo. Centro Cultural.
Mario Bravo 437 (a una cuadra de Av. Corrientes al 3500).

Como llegar:
Colectivos: 19-24-26-71-92-99-124-127-128-146-151-168-180(ex 155).
Subte A estación Loria.
Subte B estación Medrano.

Mas información: maximo@argen-digital.com.ar

martes, 9 de noviembre de 2010

Acerca de El lector común, de Virginia Woolf


Por Edit Marinozzi

Virginia Woolf es considerada una fundadora de la novela moderna, por el estilo poético de su literatura. Y seguramente por su técnica del monólogo interior, es llamada “el Joyce en femenino”, “su exacto y tan distinto contemporáneo”.
Se dice en su biografía que la autora de obras memorables como La señora Dalloway, Al faro, Orlando y Las olas, se comprometía con su arte hasta el punto de asimilar cada palabra escrita a su pensamiento, a su vida, y temía el final porque se exponía completa ante el mundo. Insegura ante las críticas de una manera enfermiza, los días previos a la publicación se convertían en un suplicio teñido de oscuridad que la dejaba exhausta.
Quizá por eso Woolf escribe sobre el lector y sobre cómo leer. Publicó el primer volumen de El lector común en 1925 y el segundo en 1932, reunidos después en un único libro. Comienza con una cita que toma de Samuel Johnson:
"Me regocijo de coincidir con el lector común; pues el sentido común de los lectores, incorrupto por prejuicios literarios, después de todos los refinamientos de la sutileza y el dogmatismo de la erudición, debe decidir en último término sobre toda pretensión a los honores poéticos."
Y en el último artículo ¿Cómo debería leerse un libro? nos dice:
"El único consejo, en verdad, que una persona puede dar a otra acerca de la lectura es que no se deje aconsejar, que siga su propio instinto, que utilice su sentido común, que llegue a sus propias conclusiones."
Woolf, entonces, escribe sobre el lector y sobre cómo leer en los dos ensayos que abren y cierran este libro, sin la pretensión de investirse “con la gloria que pertenece a esos raros seres que son también críticos”, sino porque quiere manifestar una pasión que la acompañó toda su vida. En el medio incluye estudios sobre Jane Austen, George Eliot, Joseph Conrad, y otros autores de su interés, algunos consagrados y otros que no gozaban, en su momento, de tanto reconocimiento: una alternativa al canon.
Su estilo desenvuelto muestra la destreza de un biógrafo, la admiración de un lector y, debemos reconocerlo, quizás a su pesar, la precisión de un crítico.
Ella, que –conviene recordarlo- se dedicó a exigir educación para todos, pensaba que la literatura debería ser “un terreno común”, e intentó poblar ese terreno con lectores inteligentes, capaces de disfrutar y de tomar decisiones.
Al final del libro imagina que cuando los lectores lleguemos al cielo “el Todopoderoso se dirigirá a Pedro y le dirá, no sin cierta envidia cuando nos vea llegar con nuestros libros bajo el brazo: ‘Mira, estos no necesitan recompensa. No tenemos nada que darles aquí. Han amado la lectura’”.


El lector común
Virginia Woolf
Selección, traducción y notas de Daniel Nisa Cáceres
Lumen, Barcelona, 2009.


Trabajo realizado para el Taller Literatura y Periodismo, del Programa Bibliotecas para Armar, que coordina Mario Méndez en la Biblioteca Popular Alberto Gerchunoff.