domingo, 25 de noviembre de 2007

Historia de la “ñ”

La letra ñ solo se usa en el español, por lo tanto, es cien por ciento española. Su forma procede de la consonante “n” y el rabito que lleva encima tiene su origen en la escritura de los copistas de la Edad Media, los cuales empleaban ese signo cuando se repetía cualquier letra, por ejemplo dos enes: “nn”. En este sentido, la letra ñ no es más que una n con otra n más pequeña arriba.

En los monasterios, y después en las imprentas, se tenía la costumbre de economizar letras para ahorrar esfuerzo en las tareas de copiado y colocación de caracteres. Así, la secuencia “nn” se escribía con una “n” muy pequeña denominada virgulilla encima de una “n” de tamaño normal: “ñ”. Lo mismo sucedió en portugués con “an” y “ã”; v.g. annus > añus; y el grupo romance nn > ñ que se había palatalizado a lo largo del tiempo en la Península Ibérica.La letra ñ fue tomada del castellano en los siguientes idiomas, como parte de su alfabeto: aragonés, asturiano, aymara, bubi, chamorro, gallego, guaraní, mapudungun, mixteco, quechua, tagalo, zapoteco, wolof. El inglés admite la ñ en préstamos del castellano como “cañón” (la grafía más común es “canyon”), “cañada” (en Cañada del Oro en Arizona), “jalapeño”, “piñata” o “niño” (en la corriente marina y en la Oscilación del Sur El Niño). Hoy en día, esta grafía se ha convertido en símbolo reconocible de hispanidad. Actualmente, puede ser utilizada en los dominios de Internet.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

“Entre medios: editoras, autoras y públicos”, en la Biblioteca Nacional

El Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y su órgano, la revista Mora, invitan a asistir al III Encuentro Internacional de Publicaciones Feministas “Entre medios: autoras, editoras, públicos”. Destacadas investigadoras, editoras y periodistas del país y del exterior participarán de mesas redondas y paneles sobre las relaciones entre la investigación académica en estudios de género y los medios de comunicación, así como la intervención de las mujeres en la prensa y en la edición, tanto en experiencias del pasado como del presente.

Biblioteca Nacional, Sala Augusto R. Cortazar
Agüero 2502, Ciudad de Buenos Aires
22, 23 y 24 de noviembre de 2007 de 10 a 20
Entrada libre y gratuita

Informes:
iiiencuentromedios@gmail.com
http://encuentroentremedios.blogspot.com

Revista Mora
Comité Editor: Ana Amado, Graciela Batticuore, Nora Domínguez, Ana Domínguez Mon, María Luisa Femenías, Mirta Zaida Lobato
Comité Organizador: Dora Barrancos, Marcela Castro, Lucía De Leone, Silvia Elizalde, Karina Felitti, Karin Grammático, Mayra Leciñana Blanchard, Ana Laura Martín.

Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género
Puán 480 4º piso, Oficina 417(1406) Ciudad de Buenos Aires
Tel.: 4432-0606 internos 205 y 161
Correo electrónico: iiege@filo.uba.ar

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Las academias de la lengua incorporan nuevas voces

Los avances tecnológicos permiten la constante actualización del DRAE y, así, desde que se publicó la XXII edición del Diccionario en 2001, las Academias han incorporado a la página electrónica un total de 17.310 modificaciones, de las cuales unas 5.000 son voces y acepciones nuevas.

Entre los términos nuevos del DRAE se pueden citar: aeromoza, nocaut, bluyín (pantalón vaquero), y aerobismo. También se incorporan voces y expresiones habituales en Hispanoamérica, como “perder aceite”, que, en sentido irónico, alude al hombre que muestra “maneras de homosexual”; y “animal político”, esa persona que “revela cualidades innatas para el ejercicio político”.

Así como se habla en la calle

Los académicos suelen estar atentos al lenguaje de la calle y si hace unos años habían admitido expresiones coloquiales como “vender la burra” o “comer la moral”, ahora le dan entrada a “animal de bellota” (”persona ruda y de poco entendimiento”), “cobardica” (persona timorata), y al buen humor y ganas de divertirse que supone tener “cuerpo de jota”.
Al ámbito coloquial pertenecen también los términos “fisio”, (fisioterapeuta), “modernez” (forma despectiva de aludir a la modernidad), “neura” (persona “muy nerviosa, obsesiva y maniática”), “nota” (individuo), “subidón” (de fiebre, por ejemplo) y “paganini”, es decir, “la persona que paga, generalmente por abuso, las cuentas o las culpas ajenas”.
El Diccionario hace tiempo que dejó de reflejar sólo el español de España y cada vez incorpora más voces procedentes de América. En la lista de novedades difundida hoy figuran algunas como “aerobismo”(deporte consistente en correr al aire libre), “aeromoza” y “aeromozo” (azafata y azafato de aviación), “bluyín” (pantalón vaquero), “blúmer” (braga) y “panti” (leotardo), y “nocaut”, es decir, ese “golpe que deja fuera de combate” al que lo recibe.
“Rebotar”, es decir, “enfadarse vivamente por palabras o acciones de otros”; “deportivas” (zapatillas de deportes), “guadianesco” (que aparece y desaparece) y la coloquial “de culo” (hacia atrás), son expresiones empleadas igualmente en España.

Voces cultas

Pero que no se preocupen los amantes del lenguaje culto, porque las Academias le han dado el visto bueno a voces como “fátum” (hado), “iridiscencia” (“reflejo de colores distintos, generalmente como los del arcoíris”, palabra, por cierto, que figura escrita así en el informe, pero que aún no consta como vocablo compuesto en el diccionario), “promisor” (prometedor), “reminiscente” (que evoca a alguien o algo anterior en el tiempo) y “sapiente” (sabio).
El Diccionario se ha visto enriquecido además con numerosos términos técnicos. De la informática llegan “bajar”, “bus”, “navegador” y “subir”, y del ámbito legal proceden “inadmitir”, “publificar” y “supletorio”.
A campo de la medicina pertenecen “anfetamínico”, “artroscopia” y “colonoscopia”; al de la física, “convector”, “ionizar” y “excitar” (”hacer pasar un electrón de un nivel cuántico a otro más elevado en un átomo o molécula”), y de la química proceden voces como “anodizar”, “biogás”, “interfase” y “lisérgico”.

Ejercicios de Estilo, de Raymond Quenau

El libro, publicado originalmente en francés en 1947, contiene 99 relatos. En realidad, contiene uno solo, pero contado 99 veces, cada vez de una forma diferente. La historia multiplicada es muy simple: un hombre toma el tranvía, se encuentra con una persona, y un par de horas después vuelve a encontrársela. Hace unos años, fue publicado en español por Editorial Cátedra.
De lectura recomendada.En el relato llamado Retrógrado, la historia se cuenta al revés, de atrás para adelante. En Lipograma no aparece la letra E (que es además la más frecuente en el francés). En el llamado Carta oficial, se usa el estilo burocrático de un memorándum ministerial. En Homofónico reemplaza la mayoría de las palabras por otras que suenan muy parecido, dejando un texto lleno de sinsentido Dice el autor:«El autor piensa, de este modo, “tratar el mismo asunto”. -un incidente real, por lo demás, y trivial- de un centenar de maneras diferentes. Seguramente esos cien capítulos idénticos en cuanto al tema no dejarán de provocar, leídos en hilera (sic), algún efecto en el lector.»

FRAGMENTO DE EJERCICIOS DE ESTILO

Notaciones

En el S, a una hora de tráfico. Un tipo de unos veintiséis años, sombrero de fieltro con cordón en lugar de cinta, cuello muy largo como si se lo hubiesen estirado. La gente baja. El tipo en cuestión se enfada con un vecino. Le reprocha que lo empuje cada vez que pasa alguien. Tono llorón que se las da de duro. Al ver un sitio libre, se precipita sobre él. Dos horas más tarde, lo encuentro en la plaza de Roma, delante de la estación de Saint-Lazare. Está con un compañero que le dice: “Deberías hacerte poner un botón más en el abrigo.” Le indica dónde (en el escote) y por qué.

Relato

Una mañana a mediodía, junto al parque Monceau, en la plataforma trasera de un autobús casi completo de la línea S (en la actualidad el 84), observé a un personaje con el cuello bastante largo que llevaba un sombrero de fieltro rodeado de un cordón trenzado en lugar de cinta. Este individuo interpeló, de golpe y porrazo, a su vecino, pretendiendo que le pisoteaba adrede cada vez que subían o bajaban viajeros. Pero abandonó rápidamente la discusión para lanzarse sobre un sitio que había quedado libre.Dos horas más tarde, volví a verlo delante de la estación de Saint-Lazare, conversando con un amigo que le aconsejaba disminuir el escote del abrigo haciéndose subir el botón superior por algún sastre competente.

Vacilaciones

No sé muy bien dónde ocurría aquello… ¿en una iglesia, en un cubo de la basura, en un osario? ¿Quizás en un autobús? Había allí… pero, ¿qué había allí? ¿Huevos, alfombras, rábanos? ¿Esqueletos? Sí, pero con su carne aún alrededor, y vivos. Sí, me parece que era eso. Gente en un autobús. Pero había uno (¿o dos?) que se hacía notar, no sé muy bien por qué. ¿Por su megalomanía? ¿Por su adiposidad? ¿Por su melancolía? No, mejor… más exactamente… por su juventud, adornada con un largo… ¿narigón? ¿mentón? ¿pulgar? No: cuello; y por un sombrero extraño, extraño, extraño. Se puso a pelear -sí, eso es-, sin duda con otro viajero (¿hombre o mujer?, ¿niño o viejo?) Luego eso se acabó, concluyó acabándose de alguna forma, probablemente con la huida de uno de los dos adversarios.Estoy casi seguro de que es ese mismo personaje el que me volví a encontrar, pero ¿dónde? ¿Delante de una iglesia? ¿delante de un osario? ¿delante de un cubo de la basura? Con un compañero que debía de estar hablándole de alguna cosa, pero ¿de qué? ¿de qué? ¿de qué?

Retrógrado

Te deberías añadir un botón en el abrigo, le dice su amigo. Me lo encontré en medio de la plaza de Roma, después de haberlo dejado cundo se precipitaba con avidez sobre un asiento. Acababa de protestar por el empujón de otro viajero que, según él, le atropellaba cada vez que bajaba alguien. Este descarnado joven era portador de un sombrero ridículo. Eso ocurrió en la plataforma de un S completo aquel mediodía.

Punto de vista subjetivo

No estaba descontento con mi vestimenta, precisamente hoy. Estrenaba un sombrero nuevo, bastante chulo, y un abrigo que me parecía pero que muy bien. Me encuentro a X delante de la estación de Saint-Lazare, el cual intenta aguarme la fiesta tratando de demostrarme que el abrigo es muy escotado y que debería añadirle un botón más. Aunque, menos mal que no se ha atrevido a meterse con mi gorro.Poco antes, había reñido de lo lindo a una especie de patán que me empujaba adrede como un bruto cada vez que el personal pasaba, al bajar o al subir. Eso ocurría en uno de esos inmundos autobuses que se llenan de populacho precisamente a las horas en que debo dignarme a utilizarlos.

Otro punto de vista subjetivo

Había hoy en el autobús, a mi lado, en la plataforma, uno de esos mocosos de los que no abundan afortunadamente porque si no, acabaría por matar a uno. Aquél, un muchacho de unos veintiséis o treinta años, me irritaba especialmente, no tanto a causa de su largo cuello de pavo desplumado como por la clase de cinta de su sombrero, cinta reducida a una especie de cordón de color morado. ¡Jo!, ¡el cabrón! ¡Cómo me cargaba! Como a esa hora había mucha gente en nuestro la autobús, aprovechaba los empujones de costumbre a las subidas o bajadas para hincarle el codo en las costillas. Acabó por largarse cobardemente antes de que o me decidiera a pisotearle un poco los pinreles para jorobarlo. También le hubiera dicho, para fastidiarlo, que a su abrigo demasiado escotado le faltaba un botón.

Propaganda editorial

En su nueva novela, tratada con el talento que le caracteriza, el célebre novelista X, a quien debemos ya tantas obras maestras, se ha esmerado en presentar únicamente personajes muy matizados que se mueven en una atmósfera comprensible para todos, grandes y chicos. La intriga gira, pues, en torno al encuentro en un autobús del héroe de esta historia con un personaje bastante enigmático que se pelea con el primero que llega. En el episodio final, se ve a ese misterioso individuo escuchando con la mayor atención los consejos de un amigo, modelo de elegancia. El conjunto produce una sensación encantadora que el novelista X ha cincelado con notable fortuna.

Ignorancia

Yo, no sé qué quieren de mí. Pues sí, he cogido el S hacia mediodía. ¿Que si había gente? A esa hora, por supuesto. ¿Un joven con sombrero de fieltro? Es muy posible. Aunque yo no miro descaradamente a la gente. Me importa un pito ¿Una especie de galón trenzado? ¿Alrededor del sombrero? Comprendo, una curiosidad como otra cualquiera, pero, desde luego, no me fijo en eso. Un galón trenzado… ¿y se habría peleado con otro señor? Cosas que pasan.Y, además, ¿tendría que haberlo vuelto a ver otra vez una o dos horas más tarde? ¿Por qué no? Hay cosas aún más raras en la vida. Precisamente, recuerdo que mi padre me contaba a menudo que…

Filosófico

Sólo las grandes ciudades pueden presentar a la espiritualidad fenomenológica las esencialidades de las coincidencias temporales e improbabilísticas. El filósofo que sube a veces en la inexistencialidad fútil y utilitaria de un autobús S puede percibir en él con la lucidez de su ojo pineal las apariencias fugitivas y decoloradas de una conciencia profana afligida por el largo cuello de la vanidad y por la trenza sombreril de la ignorancia. Esta materia sin verdadera entelequia se lanza a veces con el imperativo categórico de su impulso vital y recriminatorio contra la irrealidad neoberkeleyana de un mecanismo corporal inapesadumbrado de conciencia. Esta actitud moral arrastra al más incosciente de los dos hacia una espacialidad vacía donde se descompone en sus átomos elementales y ganchudos. La indagación filosófica prosigue normalmente con el encuentro fortuito pero anagógico del mismo ser acompañado de su réplica inesencial y costurera, la cual le aconseja nouménicamente transponer al plano del intelecto el concepto de abrigo situado sociológicamente demasiado bajo.

Modern Style

En un ómnibus, una mañana, hacia mediodía, me fue dado asistir a la pequeña tragicomedia siguiente. Un petimetre, aquejado de un largo cuello, y, cosa extraña con un cordoncillo alrededor del bombín (moda que hace furor, pero que yo repruebo), pretextando de pronto una gran prisa, interpeló a su vecino con una arrogancia que disimulaba mal un carácter probable- mente pusilánime y lo acusó de pisotearle de forma sistemática sus escarpines de charol cada vez que subían o bajaban damas o caballeros dirigiéndose a la puerta de Champerret. Pero el gomoso no aguardó en absoluto una contestación que sin duda le hubiese llevado al campo del honor y trepó raudo a la imperial donde le esperaba un sitio libre, pues uno de los ocupantes de nuestro vehículo acababa de posar su pie sobre el blando asfalto de la calzada de la plaza Pereire. Dos horas más tarde, al encontrarme sobre la misma imperial, observé al pisaverde del que os acabo de hablar, que parecía disfrutar sobremanera con la conversación de un joven currutaco que le daba consejos superchic sobre la forma de llevar la esclavina en sociedad.

Injurioso

Tras una espera repugnante bajo un sol inaguantable, acabé subiendo en un autobús inmundo infesta- do por una pandilla de imbéciles. El más imbécil de estos imbéciles era un granuja con el gañote desmedido que exhibía un güito grotesco con un cordón en lugar de cinta. Este chuleta se puso a gruñir porque un viejo chocho le pisoteaba los pinreles con un furor senil; pero enseguida se arrugó largándose a un sitio va- do todavía húmedo del sudor de las nalgas de su anterior ocupante.Dos horas más tarde, qué mala pata, me tropiezo con el mismo imbécil que charra con otro imbécil de- lante de ese asqueroso monumento llamado la estación de Saint-Lazare. Parloteaban a propósito de un botón. Me digo: aunque se suba o se baje el forúnculo, mona se quedará, el muy requeteimbécil.

Distingo

Por la mañana (y no por Ana la maña) viajaba en la plataforma (pero no formaba en la vieja plata) del autobús (no confundir con el alto obús), y como estaba llena (no me como esta ballena) la masa chocaba (y no la más achochada). Entonces un jovencito (y no cito un joven) extravagante (no vago estragante) se dirigió (aunque no digirió) a un sujeto (pero no atado) pacífico (no Atlántico) enojándose (no desojándose) porque éste (no Oeste) le pisaba el pie (no le pispaba el bies). Al cabo del rato (y no al rabo del gato) yo vi al tonto (no llovía a lo tonto) en San Lázaro (no el de Tormes) conversando con un amigo (no amigando con un converso) más meticuloso (mas no supositorio) en temas de indumento (y no mento más té hindú).

Ediciones Catedra, S.A.,1999.

jueves, 18 de octubre de 2007

Fontanarrosa y las buenas palabras

Roberto Fontanarrosa fue uno de los dibujan­tes y narradores argentinos más notables y menos engreídos, con una llegada inmensa a un público fiel, que sin duda crecerá ahora, luego de su tan lamentada muerte.

Por Jaime Marín

Obra, valores y popularidad explican sus dos inter­venciones en el III Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en 2004 en su ciudad, Rosario; le tocó hablar en el acto de cierre en lugar de Juan José Saer, imposibilitado de hacerlo debido a su enfermedad.
En su primer aporte, con la socarronería del pibe que parece ser un colado más que un invita­do de lujo, un Fontanarrosa tími­do y desacralizador hasta dejó empequeñecidos a escritores de mentalidad cuadriculada como Saramago, presente en el evento. Fue breve y conciso. Habló de lo que constituye la materia de sus personajes: la lengua y las palabras. Pidió una amnistía para las “malas”. No por mera dema­gogia sino porque sus personajes —hombres, mujeres, pibes de una clase media baja cada vez más baja— hablan así y él los escuchaba con unción por ser las criaturas de su narrativa; sus bocasucias son la carne viva de esos relatos.
¿Qué pensás del Congreso de la Lengua?, le pregun­tó después el escritor Guillermo Saccomanno (Radar, 2-10-05): “Lo más valioso es que sirvió para darnos cuenta de que hablamos un idioma importante, algo a lo que no se le presta habitualmente mucha atención. Se tomó conciencia de eso. De lo que significa nuestra len­gua, la lengua que usamos para comunicarnos”.
Dibujos y palabras. En sus inicios, buscó definir su personalidad gráfica, luego ahondó en el lenguaje, en la construcción de personajes, tramas y ambientes. La primacía debe tenerla la palabra: “Yo me considero un dibujante correcto, que no tiene el afán del virtuosis­mo. Es que un buen chiste salva un mal dibujo, pero no al revés”.
Idiomas. Se puso a estudiar inglés de grande: “No lo estudié de pibe porque mi viejo era peronista, antiimpe­rialista. Hace unos años estaba en una muestra de humor gráfico en Estambul. Imagínate lo que es comu­nicarse en un inglés chapurreado con polacos, búlgaros y alemanes en una lengua que es la de todos pero que nadie habla como la propia. Por la noche, al volver al cuarto de hotel, no me daba más la cabeza”.
En fin, aunque se piense lo contrario, Fontanarrosa defendía las buenas palabras.

Revista Idiomas y Comunicación nº 37, Octubre/Diciembre 2007.

lunes, 8 de octubre de 2007

Congreso de Lenguas Minorizadas

9, 10, 11 y 12 de octubre de 2007, 15 hs.
Antiguo Hotel de los Inmigrantes
Avda. Antártida Argentina 1355,

Ciudad de Buenos Aires
Euskera, Gaélico, Galego, Qom, Quechua, Ucraniano


La Fundación Xeito Novo de Cultura Gallega te invita a participar de un nuevo proyecto orientado a la difusión y al estudio de uno de los valores culturales que mejor define la identidad de un pueblo: su lengua.

La Lengua cumple un papel fundamental en la conformación de la identidad de grupos sociales. Comúnmente estos grupos se conforman en torno a una o más lenguas. Dado el estatus que los hablantes, la sociedad en su conjunto y los estados confieren a las distintas lenguas, algunos grupos suelen ser privilegiados en desmedro de otros. Esta situación, que en la mayoría de los casos puede resultar conflictiva, produce una desventaja para los hablantes de aquellas lenguas desplazadas.
El desplazamiento de estos grupos lingüísticos da lugar a un proceso de "minorización", que se inscribe dentro de una relación de poder. Es por ello que hablamos de “lenguas minorizadas". Estas lenguas se utilizan en ámbitos cada vez más restringidos y dejan de ser un vehículo de comunicación para determinadas prácticas sociales.
El Congreso de Lenguas Minorizadas busca crear un espacio donde exponer las problemáticas vividas por los hablantes de estas lenguas. Busca dar cuenta de cómo los grupos lingüísticos minoritarios conforman su identidad a partir de la lengua y, en un marco más amplio, cómo se constituyen a sí mismos en relación con la/s lengua/s coexistente/s.
La cultura de un grupo social se extiende más allá de la lengua. Por este motivo, incluiremos la participación de grupos musicales relacionados con las lenguas en cuestión.
El Congreso de Lenguas Minorizadas es un espacio para la difusión de las prácticas lingüísticas y culturales comúnmente acalladas. Para ello se convoca en un marco de diversidad y respeto a representantes de pueblos originarios, inmigrantes y descendientes de inmigrantes. El Congreso cuenta también con la participación de lingüistas, académicos y especialistas en diferentes lenguas como el euskera, gaélico, gallego, qom (toba), quichua, ucraniano, entre otras.

Dirección electrónica: congreso@xeitonovo.org.ar
http://www.xeitonovo.org.ar

domingo, 7 de octubre de 2007

Promover al autor universitario

A partir del mes de junio, la abogada Mónica Pinto, Secretaria Académica de la Facultad de Derecho y especialista en Derechos Humanos, fue elegida para ocupar la presidencia de la editorial universitaria. En una entrevista publicada en elCable, periódico de la Facultad de Ciencias Exactas, la nueva presidente habla de la situación actual de Eudeba.

Por Gabriel Roca

¿En qué situación encontró a Eudeba?
- Yo creo que a Eudeba la entregaron con un montón de cosas andando, que la Editorial fue gerenciada durante años en los cuales hubo más o menos dinero, y que hubo creaciones editoriales importantes, pero la realidad es que a todos nos van a evaluar por lo que hagamos desde el día en que nos nombraron. Y en este sentido, yo creo que este directorio es un directorio auspicioso, en el que las trece facultades de la UBA han designado representantes, lo cual no es un dato menor teniendo en cuenta que esta es la empresa cultural de la UBA.La idea es que Eudeba mejore respecto de la situación en la cual fue entregada y en este sentido, una de las ideas que todos compartimos es que Eudeba debería ser la primera opción para los autores universitarios. Eudeba debería ser considerada como el primer lugar al que el autor de la universidad debería acudir para lo que tiene para editar. Este objetivo se logra básicamente fomentando que muchos docentes de la Universidad piensen en el esfuerzo que supone preparar y editar sus propios materiales esenciales para la cátedra que dictan, y, entonces, hacer todo un esfuerzo de elaboración, de creación personal, seria, motivada, con sustento. Este esfuerzo tiene que encontrar espacio dentro de Eudeba. En general, no hay óbices a la publicación de material de cátedra, ésta es la editorial de la UBA y los libros que se necesitan para enseñar, aquí se deberían poder editar. También tiene una ventaja con respecto a otros libros y es que generan un público cautivo que una o dos veces al año tiene que comprar estos libros. El otro tipo de material que tiene que ver con la Universidad, que Eudeba puede editar, son las investigaciones, las tesis o algún otro tipo de trabajo, que son obras que enriquecen el catálogo de Eudeba y que incluso pueden tener que ver con determinadas disciplinas que muchas veces pueden ser de interés para el público en general, como ecología, políticas públicas, gobernabilidad, y muchas otras cosas. Eudeba debe tener una política editorial que debe combinar una alta calidad académica y un costo accesible.

¿Habrá un espacio que apunte al público más joven?

-Eudeba ha tenido en los últimos años, y este directorio se propone mantener, una política de acercamiento entre la facultad y los niños y adolescentes. En este sentido, en la gestión anterior, se crearon dos colecciones: "Querés saber", para chicos de diez u once años, y "Ciencia Joven" que es una colección para chicos de doce años en adelante, es decir, para los primeros años del secundario.
Estos textos facilitan que un profesor de la universidad pública, pueda explicarle en un lenguaje sencillo pero con total seriedad, un tema que es normalmente muy complejo y que el chico pueda terminar la secundaria y que pueda decir: ¡Ah! Esto yo leí en un texto de Eudeba es una cosa maravillosa. Estas colecciones tuvieron muy buena repercusión, y Ciencia Joven se ha exportado a México, y se está intentando lo mismo con Querés Saber. En general, la idea es exportar más; hay muchos libros en los catálogos de Eudeba que pueden ser interesantes para América Latina. Por ahora, la importación es difícil por sus altos costos.

¿Qué elementos se requieren para aumentar las ventas en el mercado interno?

-Eudeba necesita abrir más locales de venta porque no está presente en todas las facultades de la UBA. La semana próxima se hará una suerte de feria del libro llamada Los libros vienen al Rojas, en el Centro Cultural Ricardo Rojas, donde tampoco hay un local de Eudeba. Yo creo que Eudeba debe estar presente en todas las facultades. También queremos ampliar las ventas en librerías teniendo muy en claro las características especiales de Eudeba y que no estamos ha-blando de una firma editorial multinacional con grandes capitales.
Es además difícil competir contra estas cadenas, ya que comprar centralizadamente y después deciden qué locales van a ofrecer tu libro. Entonces, vos vendiste 200 ejemplares, pero esos ejemplares se desparramaron por todo el país, y cuando vas a una librería, hay tres ejemplares, en el estante, no desparramados en la mesa, y eso condiciona las ventas. Eudeba, obviamente no es una editorial de bestsellers. Necesita otro tipo de aproximación con el lector.
La idea también es enriquecer nuestro catálogo, incrementando el material de cátedra, brindando un servicio a la universidad y a los estudiantes de grado y de posgrado; a su vez, también ofrecer a los lectores algunos títulos que nos parezcan interesantes. Para esto debemos obtener recursos, y estos recursos se obtienen de la venta de libros del catálogo y esto requiere más títulos que la gente quiera comprar. Entre estas cosas, el material de cátedra ocupa un lugar importante porque los profesores no dudan en recomendarlo y los estudiantes en comprarlo para terminar sus carreras. Esto asegurando, obviamente, alta calidad académica y un costo accesible.
También estamos fomentando la creación docente; esto no quiere decir que cualquiera se siente y escriba un libro, pero sí fomentar un esfuerzo de creación y de compromiso más importante en la creación de materiales propios.

¿Qué lugar va a ocupar la temática de los Derechos Humanos en las publicaciones de Eudeba?

-La pregunta es sensible para mí, básicamente porque yo enseño Derechos Humanos en la Facultad de Derecho y soy yo quien coordina el Programa de Derechos Humanos de la UBA. Eudeba tiene una colección de libros sobre Derechos Humanos, con publicaciones que se fueron editando desde el restablecimiento de la democracia para acá. Justamente, el bestseller de Eudeba es el Nunca Más. Creo que tenemos que introducir los materiales que todas las facultades de la UBA van a a necesitar para la meta que el programa de Derechos Humanos se ha propuesto recientemente: que en un plazo no demasiado largo en todas las carreras se puedan cursar unas horas de Derechos Humanos y que en el momento entregar el diploma cada uno de los estudiantes de la UBA pueda acreditar una cierta alfabetización en la materia. Esto tenemos que poder hacerlo y, al mismo tiempo, Eudeba tendría que poder ser un canal apto para editar una buena cantidad de material sobre derechos humanos, porque, en realidad, lo más representativo de los derechos humanos en Argentina está en la UBA. De esta manera, cumplirá un doble objetivo, por un lado, le va a ser útil a la comunidad universitaria y por otro, esto es importante para toda la sociedad. Saber qué derechos tenemos y qué alcance tienen, es como una suerte de resguardo que uno entiende necesario para que la democracia siga su camino.

¿Qué elementos hacen falta para que Eudeba recupere el prestigio que tuvo durante los años 60?

-Yo creo que Eudeba históricamente ha seguido el devenir de la UBA. La universidad de esos años era muy distinta a la nuestra en casi todos los aspectos. Nosotros tenemos una universidad mucho más grande, el número de estudiantes y de docentes es infinitamente mayor. Es una universidad con más recursos. Pero también convengamos que las cabezas que están en la UBA, fueron muy importantes para el desarrollo del país. Ese es el período en el cual Risieri Frondizi decide crear Eudeba. Ahora, la Eudeba de Boris Spivacow recibía de la UBA muchos más recursos. Fue un momento universitario-cultural importante y esta casa fue uno de los legados de ese momento y se ha mantenido y sigue haciendo cosas. Podría hacer más cosas, pero para eso hacen falta básicamente dos elementos: buenas ideas y recursos para que se concreten.

¿Cuál sería la meta a la que aspira su gestión?

-Yo creo que si de acá a tres años Eudeba pudiera realmente tener una producción editorial más enriquecida, con textos representativos de los distintos saberes y que esto permitiera también tener un movimiento contable a partir del cual Eudeba pudiera autofinanciarse, sería muy importante.