sábado, 12 de marzo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
Un nuevo recurso para vender libros: trailers, como en el cine
Son pequeños videos que promocionan las obras. Se los puede ver en Internet.
Por Héctor Pavón
Unos dicen que cada vez hay menos lectores; otros, que se publican más libros de los que es posible leer... Entonces, los que hacen marketing librero se preguntan cómo hacer para seguir vendiendo más allá de Dan Brown y J. K. Rowling. En este contexto surgió un recurso publicitario impactante: el book trailer . Es el equivalente de un avance cinematográfico para mostrar los públicos una película; en este caso se trata de una obra literaria presentada con música, videos y animaciones, y que se ve en Internet.
Todo nos lleva a que el primer book trailer fue creado en 2003. El libro era Dark simphony de Christine Feehan. Un trabajo pionero y original que a las luces de lo que hoy se puede ver en la web es algo monocorde y aburrido. Sin embargo, la técnica prendió y del otro lado del océano, el editor Jacopo de Michelis de la editorial Marsilio le dio un impulso definitivo; desde Venecia, vía e-mail, dice: “La idea nace de la exigencia de inventar nuevos modos de hablar de los libros, aprovechando la oportunidad puesta a disposición del desarrollo y la difusión de las nuevas tecnologías digitales”.
El book trailer reúne imágenes y textos que explican en dos o tres minutos una trama, aunque no siempre con éxito. “Alimenta la curiosidad”, sintetiza con exactitud Sergio Olguín, uno de los escritores argentinos que ha debutado en la web con este recurso a partir de su libro Oscura monótona sangre, que publicó Tusquets. La casa española de esta editorial ha exhibido con éxito y arte los libros de Henning Mankel o de Haruki Murakami. El avance del libro de Olguín muestra un viaje en auto desde Barrio Norte hasta la Villa 21, que es el recorrido del protagonista de la ficción. “Es como hacer una pequeña película de tu libro”, señala Olguín.
Hace pocas horas Claudia Piñeiro descubrió un book trailer de su libro Tuya que fue editado en Italia por Feltrinelli. Imágenes en blanco y negro y una voz femenina en off ambientan perfectamente la trama. “Me parece que está bien hecho, me gustó, refleja lo que es el libro, y en el audio hay una lectura textual del libro de lo que se ve en la pantalla. Creo que el objetivo es llegar a otro tipo de público, más joven, más conectado con las nuevas tecnologías y eso me parece muy positivo”, explica Piñeiro.
Quienes tuvieron una iniciativa particular para promover libros de este modo es el sitio web “Cuento mi libro”. Allí, un escritor da la propia versión de su obra en cuatro o cinco minutos. A su vez, cada libro presenta su ficha, sinopsis y la transcripción escrita de la entrevista al autor. Pedro Mairal, Martín Kohan, Rodolfo Rabanal, Gabriela Saidón, Juan Diego Incardona, entre muchos otros, han pasado delante de la cámara web.
Random House Mondadori ha incursionado en el rubro con libros como La Sociedad de la nieve . “En algunos casos, cuando el autor es una figura pública, hacemos entrevistas para hacer un mailing y/o colgarlo en youtube como en el caso de Economía 3D de Martín Lousteau. Los book trailers transmiten con mayor impacto la idea de un libro y son muy bien recibidos por los libreros y el público en general”, explican desde el departamento de marketing de Random. Por su parte, Editorial Planeta ha incursionado en algo parecido al publicar videos con el panorama de novedades literarias mensuales que se puede ver en youtube.com, por ejemplo.
“Esta es la meta, hablar de los libros de un modo distinto, con el lenguaje más inmediato y fascinante de las imágenes; sobretodo a los más jóvenes, que no leen los suplementos culturales de los diarios y las revistas literarias y leen poco o nada, pero que si se los redirige en el modo justo podrían convencerse de que en las novelas pueden encontrar historias tan apasionantes y cautivantes como en el cine”, dice De Michelis que está evaluando la realización de un book trailer de la novela Tu sei il male , de Roberto Costantini.
Paradoja: en época de libro electrónico, las nuevas tecnologías brindan un soporte novedoso para la venta del “viejo” libro de papel.
Fuente: http://www.clarin.com/sociedad/nuevo-recurso-vender-libros-trailers_0_440356064.html
Por Héctor Pavón
Unos dicen que cada vez hay menos lectores; otros, que se publican más libros de los que es posible leer... Entonces, los que hacen marketing librero se preguntan cómo hacer para seguir vendiendo más allá de Dan Brown y J. K. Rowling. En este contexto surgió un recurso publicitario impactante: el book trailer . Es el equivalente de un avance cinematográfico para mostrar los públicos una película; en este caso se trata de una obra literaria presentada con música, videos y animaciones, y que se ve en Internet.
Todo nos lleva a que el primer book trailer fue creado en 2003. El libro era Dark simphony de Christine Feehan. Un trabajo pionero y original que a las luces de lo que hoy se puede ver en la web es algo monocorde y aburrido. Sin embargo, la técnica prendió y del otro lado del océano, el editor Jacopo de Michelis de la editorial Marsilio le dio un impulso definitivo; desde Venecia, vía e-mail, dice: “La idea nace de la exigencia de inventar nuevos modos de hablar de los libros, aprovechando la oportunidad puesta a disposición del desarrollo y la difusión de las nuevas tecnologías digitales”.
El book trailer reúne imágenes y textos que explican en dos o tres minutos una trama, aunque no siempre con éxito. “Alimenta la curiosidad”, sintetiza con exactitud Sergio Olguín, uno de los escritores argentinos que ha debutado en la web con este recurso a partir de su libro Oscura monótona sangre, que publicó Tusquets. La casa española de esta editorial ha exhibido con éxito y arte los libros de Henning Mankel o de Haruki Murakami. El avance del libro de Olguín muestra un viaje en auto desde Barrio Norte hasta la Villa 21, que es el recorrido del protagonista de la ficción. “Es como hacer una pequeña película de tu libro”, señala Olguín.
Hace pocas horas Claudia Piñeiro descubrió un book trailer de su libro Tuya que fue editado en Italia por Feltrinelli. Imágenes en blanco y negro y una voz femenina en off ambientan perfectamente la trama. “Me parece que está bien hecho, me gustó, refleja lo que es el libro, y en el audio hay una lectura textual del libro de lo que se ve en la pantalla. Creo que el objetivo es llegar a otro tipo de público, más joven, más conectado con las nuevas tecnologías y eso me parece muy positivo”, explica Piñeiro.
Quienes tuvieron una iniciativa particular para promover libros de este modo es el sitio web “Cuento mi libro”. Allí, un escritor da la propia versión de su obra en cuatro o cinco minutos. A su vez, cada libro presenta su ficha, sinopsis y la transcripción escrita de la entrevista al autor. Pedro Mairal, Martín Kohan, Rodolfo Rabanal, Gabriela Saidón, Juan Diego Incardona, entre muchos otros, han pasado delante de la cámara web.
Random House Mondadori ha incursionado en el rubro con libros como La Sociedad de la nieve . “En algunos casos, cuando el autor es una figura pública, hacemos entrevistas para hacer un mailing y/o colgarlo en youtube como en el caso de Economía 3D de Martín Lousteau. Los book trailers transmiten con mayor impacto la idea de un libro y son muy bien recibidos por los libreros y el público en general”, explican desde el departamento de marketing de Random. Por su parte, Editorial Planeta ha incursionado en algo parecido al publicar videos con el panorama de novedades literarias mensuales que se puede ver en youtube.com, por ejemplo.
“Esta es la meta, hablar de los libros de un modo distinto, con el lenguaje más inmediato y fascinante de las imágenes; sobretodo a los más jóvenes, que no leen los suplementos culturales de los diarios y las revistas literarias y leen poco o nada, pero que si se los redirige en el modo justo podrían convencerse de que en las novelas pueden encontrar historias tan apasionantes y cautivantes como en el cine”, dice De Michelis que está evaluando la realización de un book trailer de la novela Tu sei il male , de Roberto Costantini.
Paradoja: en época de libro electrónico, las nuevas tecnologías brindan un soporte novedoso para la venta del “viejo” libro de papel.
Fuente: http://www.clarin.com/sociedad/nuevo-recurso-vender-libros-trailers_0_440356064.html
Etiquetas:
book trailers,
promoción del libro y la lectura
viernes, 18 de febrero de 2011
Una tarde con Roberto Arlt

Mansión de Flores
Sábados, 18.30 hs. Gratis
Yerbal , 2217
Cómo llegar: colectivos: 1, 2, 5, 25, 36, 49, 53, 55, 76, 85, 86, 88, 96, 104, 113, 126, 132, 133, 134, 136, 141, 180. Subte línea A, estación Carabobo. Tren línea Sarmiento, estación Flores.
Los sábados 15 de enero, 19 de febrero y 19 de marzo a las 18.30, el Ente de Turismo porteño presenta una visita teatralizada dedicada a la figura del escritor argentino Roberto Arlt.
Esta particular visita sigue las huellas del reconocido escritor que nació y creció en el barrio de Flores. Desde la Mansión de Flores, se recorre el camino hacia la escuela donde estudió, la Plaza Pueyrredón y el Centro Cultural Marcó del Pont.
Fuente: http://www.buenosaires.gob.ar/agenda/contenido.php?menu_id=18564&id=19423&destacado=24691&ele=19423
jueves, 10 de febrero de 2011
Avanza la causa contra Editorial Atlántida por usar la imagen de una niña a favor de la dictadura

Alejandrina Barry inició un juicio contra esa editorial bajo el argumento de que “usaron” su historia para operar a favor del terrorismo de estado. Se juzga la participación de algunos medios gráficos durante la dictadura. Hoy declarará un nuevo testigo, Miguel Estrella, quien “cayó” en el mismo operativo en el que fueron asesinados los padres de la joven. Con esta causa se busca develar la tarea de los medios y cómo tergiversaron la información a favor las fuerzas represivas.
Por: Ángela Tobar
tobarb.a@gmail.com
Alejandrina Barry miembro del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) y militante del PTS en La Matanza, presentó el año último una querella contra Editorial Atlántida “por encubrimiento y participación en los delitos de privación ilegal de la libertad y homicidio”. El juicio, enmarcado en la Mega causa ESMA, apunta a develar la responsabilidad de los ejecutivos de la empresa mediática y del staff del momento, entre los que se encuentran Chiche Gelblung y Héctor D’Amico.
La joven denuncia que luego de que sus padres Juan Alejandro Barry y Susana Mata fueran asesinados en el Uruguay a manos de fuerzas conjuntas Argentinas y uruguayas, ella con solo dos años y medio fue “apropiada por los militares” quienes la “usaron” para ser tapa durante el año 1977 en las revistas Gente, Para Ti y Somos, bajo los títulos: “A ellos no les importa Alejandra”, “Los hijos del terror” y “Alejandra está sola”.
Esta causa “es muy importante porque se demostrará que la ESMA estaba operando juntamente con las fuerzas armadas de Uruguay y que los medios ayudaron a crear terror en la sociedad”, sostiene Barry en diálogo con NCO.
Además, asegura que hasta el momento ningún responsable de esas revistas se comunicó con ella para dar algún tipo de explicación y ante este contexto la joven ratifica la idea de que “los responsables de estos medios deben ser condenados por haber sido parte importante en legitimar el terrorismo de estado”.
También sostiene que toda la “propaganda mediática” en la que su imagen fue utilizada tuvo como único objetivo “operar a favor del régimen militar” que con este juicio se luchará por demostrar la “responsabilidad de los medios durante la dictadura”.
La causa fue presentada como parte del Colectivo Justicia Ya, que reúne a organismos de derechos humanos como la Asociación ex Detenidos Desaparecidos, Ceprodh (Centro de Profesionales por los derechos humanos), Liga Argentina por los Derechos Humanos, HIJOS Oeste, entre otros.
Hasta el momento han declarado cinco personas y todas ellas han “confirmado que las fuerzas represivas y la editorial actuaban de mutuo acuerdo”, explica
Alejandrina.
Mientras que en el día de hoy se espera que testifique Miguel Ángel Estrella, quien “cayó” en el mismo operativo en el que fueron asesinados los padres de la joven, y que con su declaración buscará develar la tarea conjunta que realizaban las Fuerzas Armadas de ambos países. Además, está previsto que más adelante también ofrezca su testimonio el periodista Miguel Bonasso.
El caso
Alejandrina es hija de Susana Mata y Juan Alejandro. Nació el 19 de mayo de 1975 en la cárcel de Olmos y pasó sus primeros días allí, junto a su mamá detenida. Sus padres eran militantes montoneros y fueron asesinados en diciembre del 77 por un operativo conjunto en Uruguay entre las Fuerza Armadas argentinas y uruguayas. Luego del asesinato los militares tomaron a la niña para usar su imagen en diversas tapas de revista pertenecientes a la Editorial Atlántida en un intento de “acrecentar el temor en la sociedad” e intentar instalar que los montoneros eran una “fabrica de huérfanos”.
Fuente: http://diarionco.com/hoy/2011/01/26/avanza-la-causa-contra-editorial-atlantida-por-usar-la-imagen-de-una-nina-a-favor-de-la-dictadura/comment-page-1/#comment-7201
domingo, 23 de enero de 2011
Los digitalizadores en la red explican sus razones

“Hay esperanza de gozar un acceso franco a la cultura”
El diálogo establecido con varios personajes dedicados a la digitalización de textos aquí y en el mundo revela que, más que una búsqueda de hacer dinero con productos piratas, hay una intención de mantener la circulación de conocimientos.
Por Facundo García
Para empezar, una hipótesis de trabajo: en un reino de- sigual –tal vez pequeño, tal vez colorido– hay gente que no puede acceder a los libros. Los aldeanos siembran, rezan, se enamoran. Leer, en cambio, es para ellos una rareza. Y lo peor es que esos volúmenes vedados no sólo sirven para entretenerse, sino para vivir mejor. El monarca de aquel feudo, sin embargo, persigue a quienes intentan acabar con la escasez. ¿Cómo modificar esa injusticia? Hay activistas que tienen su propia visión sobre la mejor manera de resolver el problema. Refugiados en las frondosidades de la web, aprovechan para digitalizar y distribuir obras literarias y académicas a granel, sin que les importe demasiado la opinión de las autoridades. Y su perspectiva no es la única, pero sí una de las más interesantes.
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A juzgar por lo que cuentan los entrevistados, lo primero que deberían proponerse estos aldeanos imaginarios es poner en circulación los pocos libros que haya. Es, después de todo, lo que hacen muchas personas de carne y hueso en este lado de la realidad. Como E. G., que se refugia en las iniciales para que nadie sepa su verdadero nombre. La timidez se le va cuando expresa su alegría por los diez años de Librosgratis, un grupo de correo electrónico del que fue fundador y por el que sigue yendo y viniendo material digitalizado. “Nosotros distribuimos, no digitalizamos. Pero la verdad es que no sé cómo la Cámara del Libro y sus amigos nos han dejado vivir tanto”, se sorprende. “Cuando arrancamos, los lugares para dejar archivos y descargarlos eran pocos. Hoy tenés una gama de herramientas para compartir (4shared, Rapidshare, Megaupload, etcétera). Eso hace todo más fácil”, detalla el hombre, que también tiene contactos con el Partido Pirata Argentino.
Distribuir, entonces, ¿pero qué? Si bien hay ejemplos de excelencia, como Bibliofyl –un sitio que reparte los apuntes que se usan en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA–, lo cierto es que lo que sucede fuera de la red tiende a repetirse adentro. Por eso hay quienes imploran por la puesta en disponibilidad de los bestsellers más lamentables. “Se digitaliza más lo que se vende masivamente, como pasa con la música. Hubo usuarios que venían y nos decían ‘¡digitalicen El Código Da Vinci!, ¡tengo el derecho de leer a Dan Brown!’. Hasta que decidimos no aceptar pedidos en la lista; y que si era un libro de ficción, se esperaría un año para que circulara. Con eso logramos que se fueran los que te pedían hoy un libro que había salido ayer”, repasa E. G.
–¿Distribuyen todo tipo de textos?
–Tratamos de evitar la mierda que anda dando vueltas, como El holocausto no existió, Cúrese el cáncer bebiendo té o zonceras por el estilo. Algún criterio editorial hay que tener...
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Ahora conviene retornar al reino imaginario que se puso a germinar al inicio de esta nota. El experimento marcha bien: los aldeanos ya están repartiéndose a escondidas los escasos libros que han podido reunir. El paso siguiente sería hacer copias. Lo que los pone ante decisiones fundamentales: ¿Quién decidirá el criterio con que se harán esas copias? ¿Quién las guardará y ordenará?
Si por ahí anduviera un gigante llamado Google, ya se sabe lo que ocurriría. Porque Google es –casi con seguridad– el mayor digitalizador de letras que pueda concebirse. Tanto, que ha hecho explícita su intención de escanear los más de ciento veintinueve millones de títulos de los que –según sus propias estimaciones– dispone la humanidad. No es una promesa vacía. Desde 2004, Google Books ha llevado al plano digital a más de quince millones de libros ubicados en más de cien países y escritos en más de cuatrocientos lenguajes. Y a pesar de que los curiosos pueden revisar sólo parcialmente las obras que no están en dominio público, la iniciativa ha despertado el terror de los que defienden las leyes de propiedad intelectual vigentes. La frutilla del postre es que la megacompañía abrió una tienda online con la que pretende transformar su esfuerzo en dividendos. No es una proyección inverosímil, si se tiene en cuenta que en los Estados Unidos las ventas de dispositivos electrónicos de lectura –Kindle, Nook, Sony Reader, iPad– se cuadruplicaron en los últimos doce meses.
La incógnita, llegado este punto, tiene que ver con los efectos de que una corporación estadounidense maneje semejante cantidad de información. Si, por el contrario, se le encarga la responsabilidad a una institución, ¿cuál debería ser? A lo mejor varias. O ninguna. Como sea, fuera de los centros de poder hay células que se dedican al escaneo y la corrección de textos digitales desde la mística de lo independiente. Es un camino.
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Es simple. Cuando se escanea un libro se produce un archivo de imagen; la imagen que se “extrajo” de las páginas. Sobre esos datos se aplica un programa que reconoce los caracteres y los traslada a un documento editable en un procesador de textos. Ese paso, que parece menor, es clave: si la obra no está guardada así, los ciegos no pueden utilizar el software que sintetiza voces y les “lee”. A continuación viene la etapa de las correcciones. Hay que cotejar el original con la copia y verificar que no se hayan perdido detalles importantes. Ese nivel de puntillismo, no obstante, se está volviendo cada vez menos frecuente.
Algunos entrevistados afirman que un escaneador ducho puede capturar quinientas páginas en una hora. Un tal Filobiblion –que además de ser fan del monje benedictino Ricart de Bury (1287-1345) ha sabido irse convirtiendo en especialista en este tema– detalla que “la demora está en función de la pericia del escaneador y del corrector involucrados, que no siempre coinciden en un solo individuo, porque en los grupos se divide el trabajo entre los que corrigen y los que escanean”. El informante cree que la tarea completa puede tomar de una semana a un par de meses, dependiendo de la complejidad del texto (notas a pie, ilustraciones, otros idiomas).
Por último, hay que repartir. Labor que adquiere especial valor en Argentina, un país que de acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Cultura de la Nación concentra el 31 por ciento de sus librerías, el 63,2 por ciento de sus editoriales y el 84,2 por ciento de sus ejemplares impresos en la Capital, donde habita sólo el 7,7 por ciento de la población. Filobiblion relaciona las estadísticas con vivencias concretas. “Tiempo atrás me dediqué a conseguir Fondo negro. Los Lugones, Leopoldo, Polo y Piri, de Eduardo Muslip, para una chica de Rosario que investigaba sobre el tema de los desaparecidos a raíz de tener un hermano en esa condición. Se lo escaneé y se lo mandé. La copia no está en la red: sólo la tenemos ella y yo”, ilustra. ¿Más? “Hace poco solicité La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez, de José Antonio Marina; inhallable en Buenos Aires. A la semana un digitalizador anónimo me lo envió a mi correo, diciéndome que ‘lo había conmovido mi pedido’. Ahí tenés muestras de solidaridad entre lectores.”
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Jimena Méndez estudia antropología. Vive en el extranjero pero participa en Bibliotheka.org, donde los argentinos son patota. “Las bibliotecas en todas partes ‘prestan’ obras. Nuestra biblioteca digital hace lo mismo. El hecho de que no ‘devolvés’ ese material es una derivación del tipo de tecnología que se usa, pero la naturaleza del proyecto es la misma. No hay negocio detrás”, resume a través de la distancia.
¿Se identifican estos escaneadores y distribuidores con los primeros imprenteros? La mayoría no. “Si me lo preguntás en el sentido de que estamos haciendo un trabajo pionero del que aún no sabemos sus verdaderas consecuencias, puede ser”, sopesa Jimena. Y ajusta: “La circulación en la red es más compleja que con las imprentas. Es incontrolable e imparable. Vos subiste un libro de Sartre y al mes está en miles de discos rígidos alrededor del planeta”. El dinamismo es tal que sus frutos no están claros. “El gran problema es que, si se logra pensar en la ‘libertad digital’ para los bienes culturales, esa discusión podría permear otras esferas y, sobre todo, cuestionar el mercado y sus reglas. Y no creo que estemos preparados para esa discusión todavía”, provoca la muchacha.
Pulsar esa tecla es interesante. Desde una lectura trasnochada de El Capital, cabría vaticinar que el capitalismo cognitivo será marco para el desarrollo de algo así como una “lucha de clases informacional”. Quedó más que claro durante la campaña por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Hay quien hace dinero con el retaceo de datos socialmente importantes y hay quien lucha –con diversos intereses– por socializar una determinada cantidad de esos datos. Frente a un contexto así, la repartija gratuita de libros destaca como un acto de profundo carácter político.
Desde Europa, un español célebre en el ambiente –alias Mr. Williams– recapitula su ingreso en estas lides. “Como lector con medios económicos limitados –rememora– comencé a conseguir todo lo que iba apareciendo en la red. Un día pensé en montar una ‘biblioteca’ tomando como modelo las bibliotecas físicas.” Así nació La Biblioteca Oculta de Mr. Williams, que luego mutó a la bitácora Mr. Williams in Blog. “Como ya lo hacía para mí, poco me costaba compartirlo. Pronto me llegó el agradecimiento de muchísimos cibernautas que no disponían de ningún tipo de biblioteca. Ahí comenzó el compromiso”, revela.
–¿Qué lo impulsa a seguir?
–Sigo por los que no pueden comprarse un libro porque les cuesta el equivalente al salario de un día o más. Por aquellos que padecen la censura de estados que prohíben a determinados autores y hacen lo imposible por imprimir esas obras y leerlas en comunidad. Por aquellos que, aun teniendo capacidad de compra, no tienen esa chance al vivir lejos. Y, por supuesto, por aquellos que no tienen ni tendrán una biblioteca física para tomar prestado un libro. Yo –que se supone que vivo en el Primer Mundo– hasta los catorce años no tuve una biblioteca en mi pueblo. Por lo tanto me impulsa la esperanza de que podamos gozar de un acceso más franco a la cultura. Porque nos van a seguir engañando, pero les va a costar el doble.
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Ultimo regreso al laboratorio ficcional, donde el rey está perdiendo los estribos. A esta altura, la nación de criaturitas que no pueden leer vive días tenebrosos. Se ha declarado que los que copien libros o los distribuyan sin permiso deben ser sancionados. Así, se ha expulsado fuera de la legalidad a una enorme masa de hombres y mujeres. “A los que persistan se los tratará como ladrones”, brama el soberano. Y el mundito imaginario se marchita lentamente.
¿Una exageración? Aquí las cosas no son tan distintas. Aunque copiar no es lo mismo que robar, los abogados que defienden a los actuales sistemas de propiedad intelectual insisten en la analogía. Por encima del malentendido, las cuestiones fundamentales quedan fuera del debate. Dejando de lado el innegable derecho de los autores a percibir una remuneración, ¿deberían tener precio los libros digitales? Los consultados insisten en que las quejas de las editoriales no son comparables a las de las discográficas, porque un CD se puede copiar manteniendo la calidad, en tanto que el archivo digitalizado de un libro ofrece una experiencia de lectura muy distinta a la de su edición impresa. “No sé cuánto demanda fabricar una copia de un libro físico. Pero sí sé lo que me cuesta a mí copiar uno digital: un mega, un segundo. La versión electrónica no lleva aparejados gastos de distribución o impresión; y sin embargo nos la venden al mismo precio que si los tuviera. Si un libro nuevo en digital costase 5 euros, estoy seguro de que nadie se tomaría el trabajo ni de escanearlo”, cierra Mr. Williams.
Fuente: Página 12:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-20565-2011-01-23.html
lunes, 10 de enero de 2011
Se fue una parte de nuestra infancia: murió María Elena Walsh
Buenos Aires, 10 de enero (Télam).- La poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora argentina María Elena Walsh, de 80 años, falleció esta mañana en el Sanatorio de la Trinidad.
Los restos de esta figura prominente de la cultura argentina serán velados entre las 17 y las 21 en Lavalle 1547, sede de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic).
Allegados a Walsh confirmaron a Télam que sus restos serán inhumados mañana desde las 11 en el Panteón que la entidad posee en el Cementerio de la Chacarita.(Télam).- sa-dcj 10/01/2011 12:51




EL REINO DEL REVÉS
Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.
Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.
Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.
Me dijeron que en el Reino del Revés
hay un perro pekinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.
Me dijeron que en el Reino del Revés
un señor llamado Andrés
tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves.
Me dijeron que en el Reino del Revés
una araña y un ciempiés
van montados al palacio del marqués
en caballos de ajedrez.
Vamos a ver cómo es
el Reino del Revés.
Los restos de esta figura prominente de la cultura argentina serán velados entre las 17 y las 21 en Lavalle 1547, sede de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic).
Allegados a Walsh confirmaron a Télam que sus restos serán inhumados mañana desde las 11 en el Panteón que la entidad posee en el Cementerio de la Chacarita.(Télam).- sa-dcj 10/01/2011 12:51




EL REINO DEL REVÉS
Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.
Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.
Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.
Me dijeron que en el Reino del Revés
hay un perro pekinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.
Me dijeron que en el Reino del Revés
un señor llamado Andrés
tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves.
Me dijeron que en el Reino del Revés
una araña y un ciempiés
van montados al palacio del marqués
en caballos de ajedrez.
Vamos a ver cómo es
el Reino del Revés.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Entrevista a Laura Roldán
“Creo en el poder de las cosas pequeñas, en el trabajo de las hormigas, en la flor dulce de la verbena. Un proyecto pequeño en momentos difíciles es un camino de esperanza.”
L.R.
Por Edit Marinozzi

Laura Roldán nació en la Ciudad de Córdoba. Es tallerista, investigadora, autora de literatura infantil. Participa del Plan Lectura del Programa Educativo Nacional del Ministerio de Educación. Coordina Talleres de Promoción del libro y la Lectura. Es asesora el Proyecto Biblioteca Parlante de la UNNE (Universidad Nacional del Nordeste), Chaco, y colabora en la revista virtual de literatura infantil y juvenil Imaginaria.
Algunos de sus libros son: La chuña y el zorro y otros cuentos, La leyenda del tucán, La discusión, Muchobicho, Cuentos del Noroeste, Aquí hay gato encerrado, Cuentos del Litoral, ¡Salud!
Este año recibió una Mención de Honor en la categoría “Lectura entre docentes”, por el Premio Vivalectura, que estimula, fomenta y rinde homenaje a las experiencias más destacadas en materia de promoción de la lectura. Es una iniciativa inédita emprendida por el Ministerio de Educación de la Nación y la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura), que cuenta con la cooperación de la Fundación Santillana.
Este evento se realizó en el marco de la Feria del Libro 2010, y fue en ese momento que tomamos contacto con Laura Roldán, y le manifestamos el interés por mantener con ella una entrevista.
El momento ha llegado, y el lugar del encuentro fue la linda casa de nuestra autora, en el barrio de Caballito.
Bueno, Laura, por fin el esperado encuentro. “Encontrarnos con la lectura” fue el trabajo por el que recibiste la mención de honor. ¿Podrías contarnos cómo fue esa experiencia?Es una experiencia de capacitación en Promoción de la Lectura que coordino desde 2003, en la Argentina Profunda en distintas zonas del interior de Chaco y Misiones. El proyecto se desarrolla en el Marco del Programa de Cooperación con escuelas Rurales, de Fundación Navarro Viola, Fundación Bunge y Born y Escolares.
El trabajo se realizó con docentes y directivos de 280 escuelas que desarrollan una propuesta institucional de Promoción de la Lectura en sus comunidades. Algunas instituciones tienen alumnos de las comunidades indígenas de la zona: Guaraníes, Tobas, Mocovíes.

¿En qué consistió la capacitación?
Fueron cuatro encuentros mensuales de trabajo, de dos días (viernes y sábados), con directivos y docentes de EGB, Nivel Inicial, auxiliares docentes indígenas, y en ocasiones, también nos acompañaron madres de la comunidad como voluntarias. El Programa proveía una caja de 100 libros a cada escuela y telas para el armado de los espacios de lectura.
Como resultado de la capacitación los docentes elaboraron y desarrollaron sus proyectos, organizaron una biblioteca abierta a la comunidad con préstamo de libros, proyectos comunitarios con la participación de las familias.
¿Cómo llegan los libros a las familias?
Con la biblioteca de préstamo.
La bibliobici, La Valija viajera, Las Mochilas y Canastas viajeras que van a las aldeas Guaraníes, El Bibliocaballo, los Micros de Lectura en la radio toba, son algunos de los proyectos que llevan los libros para leer en familia. Los libros llegaron a las casas y ranchos más humildes, y las familias disfrutaron de la lectura a la luz de una vela, de un farol.
¿Cuáles son las características de los alumnos de esas comunidades?
Los alumnos tienen entre 5 y 15 años, viajan 5, 6, 8 kilómetros a pie para ir a la escuela cada mañana. Algunos van en bicicleta, otros a caballo.
Desde chicos ayudan en las tareas de la casa, cuidan la huerta, alimentan a los animales, atienden a los hermanitos menores. Los más grandes realizan las duras tareas de la chacra a la par de los padres. Durante la siembra y la cosecha no van a la escuela. Como sabés, esta historia se repite en otras provincias de nuestro país, en distintas familias, por generaciones, por necesidad y por costumbre.
¿Los padres son pequeños agricultores?
Algunos sí. Por lo general son ladrilleros, peones rurales o jornaleros que trabajan a destajo y con baja remuneración, o reciben Planes Sociales. El 70 % de los padres son analfabetos.

Y los maestros... ¿cómo llegan a las escuelas?
Viajan muchos kilómetros todos los días, a dedo, en carro, en moto, en bicicleta. Algunos se quedan en la escuela de lunes a viernes y vuelven a su casa el fin de semana.
Después de la etapa de encuentro con la lectura, vino la de encuentro con la palabra...
Sí, fue la etapa donde las familias investigaron, relevaron y valorizaron distintos aspectos culturales de la región. Los docentes invitaron a las familias a compartir sus saberes populares, y así fue como descubrieron de dónde provenía el nombre de los parajes donde viven, recopilaron recetas, leyendas, juegos, canciones. Se armaron antologías para el aula, formaron parte de la biblioteca escolar.
Con alto grado de analfabetismo, ¿de qué manera se recogieron los testimonios?
Los padres y abuelos que no saben escribir les dictan a sus hijos, y los que saben escriben con su puño y letra, y con esmero, en una hoja o en el cuaderno viajero.
¿Los maestros continúan con los proyectos?
El Programa paralelamente también ofrecía un concurso por subsidios para infraestructura y creación de bibliotecas para la posterior compra de libros, mobiliario, material didáctico, juguetes educativos, materiales para hacer arreglos, etc. Así que a través del tiempo seguimos en contacto con algunos maestros, quienes cada tanto me cuentan cómo siguen los proyectos y me piden asesoramiento.
¿Podrías elegirnos dos de las historias recogidas? (He aquí una tarea difícil)
Bien difícil. Bueno, selecciono una historia misionera y una canción de cuna Toba.
Leyenda “El asombro”
Se dice que en un lugar de los montes misioneros cerca de los cerros de Aristóbulo del Valle hay un lugar que encierra todos los misterios de la selva.
Dicen los lugareños que existe una parte que es milagrosa. Las noches de luna llena se transforma en un verdadero paraíso en el cual se pueden vivir las cosas más bellas que se puedan imaginar.
Las personas que no creen en su misterio pueden recorrerlo día y noche y lo único que encuentran es un cerrado y frondoso monte misionero.
Fuente: Karen Furiasse, 6º, EGB Nº 11, Santa Ana, Misiones.
“Canción de cuna Toba”.
Dormí hijito dormí,
portate bien dormí.
Conejito mande el sueño
de mi nietito.
Anónimo, EGB 578, Anexo, Paraje La Argentina, Miraflores, Chaco.
¿Cuántos fueron los beneficiarios de estos proyectos?
En el período del 2003 al 2008 los beneficiarios fueron 23.000 alumnos y la comunidad escolar y familiar de los parajes en donde estas escuelas se insertan.
¿Qué otras experiencias tuviste como promotora? ¿Cuáles te marcaron más?
Toda experiencia deja su marca, vos conocés la primera en Córdoba, allá lejos y hace tiempo. Y recuerdo con especial cariño el trabajo de la Villa 31.
Por otro lado desde Septiembre de 2009 hasta Agosto de este año tuve una experiencia con docentes en El Impenetrable Chaqueño, merece un capítulo aparte, dejó su marca, está en evaluación todavía.
¡La de Córdoba! ¡Habrá sido tu experiencia iniciática! ¿Cuántos años tenías cuando tuvieron esa audaz iniciativa?
Tenía 14 años. La audacia fue de Débora ella tuvo la idea de organizar la biblioteca y me pidió ayuda. Organizamos una pequeña biblioteca con ella y otra amiga mayor que yo, Ruth. Vivíamos en un barrio obrero semi rural, barrio de chacras.
Desde siempre pude ver chicos descalzos, padres suspendidos porque la fábrica cerraba, madres angustiadas porque no podían comprar cuadernos y libros para el colegio. Me entusiasmó mucho la idea.
Los vecinos nos ayudaron a juntar libros, bancos, muebles. Un vecino que tenía un garaje pero no tenía coche nos prestó el espacio. Otros vecinos aportaron caballetes y tablones y tuvimos una mesa larga.
La médica del barrio, dos profesores de Literatura, el profesor de Historia, la profesora de Inglés, la modista, algunos padres nos ayudaron donando libros. Recuerdo que pasábamos por las casas a retirarlos con una carretilla que había prestado otro vecino. Y así se fue armando. Hicimos un lindo cartel con letras grandes para poner en la puerta. Atendíamos los martes, jueves y sábado. Ayudábamos a los chicos con las tareas y cuando terminaban les contaba cuentos.
¿Y en la Villa 31?
Fue otra experiencia hermosa, ya era grande. Fui convocada por el Plan de Lectura "Leer es crecer" de la Dirección Nacional del Libro.
Era un Taller de lectura, una vez por semana me reunía con grupos de chicos y adolescentes a leer, explorar libros y organizábamos alguna actividad según sus intereses. Disfrutaban y asimilaban cada palabra, cada acción.
Los perros eran invitados especiales, acostumbrados a ir con los chicos a todas partes, a veces resultaba imposible echarlos, y alguno se quedaba quietito en un rincón hasta que se aburría (digo yo) y se iba.
A veces exponíamos los trabajos en la pared, pero la pieza se llovía y los materiales se arruinaban, así que trasladé las producciones a mi casa y fui armando carpetas que entregaba a fin de año.
Al cabo de un mes y medio implementé una biblioteca circulante con donaciones de autores amigos y de algunas editoriales. Estos chicos estaban totalmente alejados de los libros. No tenían y no conocían más que algún diccionario o libro de lectura. Con la biblioteca los fueron incorporando a su vida diaria.
Los hermanos mayores (10 o 12 años) les leían a los más chicos y se los cambiaban entre los compañeros del taller durante la semana.
Así, algunos pasaron de no leer nada a leer 5 o 6 libros por semana, hecho que se comprobó mediante comentarios orales y por el registro del cuaderno de préstamos.
Al finalizar el período de trabajo, en el último encuentro repartí entre los chicos todos los libros de la biblioteca.
Leí que estuviste en la Feria del Libro de Malabrigo... ¿dónde queda Malabrigo?
Al norte de Santa Fe. Sí, estuve en septiembre en la III Feria del Libro de Malabrigo, trabajando con chicos y visitando escuelas.
Me gusta mucho trabajar con chicos. En las ferias desarrollo una propuesta de Promoción de la Lectura con alumnos leyendo cuentos editados e inéditos, contándoles cómo es el proceso de edición, cómo nace un libro.
Me invitan de distintas Ferias del Libro locales y provinciales.
Parece que en esa zona, la del norte de Santa Fe, has andado mucho. Ayer, ayer nomás, leí también que cumplió 11 años una Biblioteca Popular que lleva tu nombre... ¡eso es un gran honor, Laura! El reconocimiento de la gente de allá, de Berna.
Hubo una época en la que me tocó trabajar mucho en esa zona, en Reconquista, Rafaela, Santa Fe, ahí conocí a María Luisa Ittig, esa Biblioteca Popular es su Proyecto, es la ideóloga. Lo inició en 1995 con un trabajo de hormiga y se inauguró en 2000. El 11 de noviembre fue el aniversario de la Biblio, por eso encontraste la nota.
Se nota que te gusta lo que hacés. Que es tu proyecto de vida.
Creo en el poder de las cosas pequeñas, en el trabajo de las hormigas, en la flor dulce de la verbena. Un proyecto pequeño en momentos difíciles es un camino de esperanza”. En lugares donde impera la pobreza, y los libros no llegan por la situación de ruralidad, el aislamiento, la carencia de medios de comunicación, de luz eléctrica, hay muchos momentos difíciles, un proyecto comunitario, es un camino de esperanza. Sí, definitivamente, creo en eso.
Laura, vos sos también una escritora reconocida, y es evidente que en los dos ejes de tu obra, aparecen las influencias de tus padres ¿Cómo fue tu infancia en ese hogar tan atravesado por la literatura infantil?
Fue una infancia de barrio, con juegos en la vereda. Con muchos cuentos. Cuentos contados por mi madre, mi padre, por mi abuela Elodia, la madre de mi padre.
Una infancia con libros lindísimos como Los Libros de Polidoro del Centro Editor de América Latina, esos libros traían historias maravillosas e ilustraciones espectaculares, ahí descubrí a Hermenegildo Sabat, a Napoleón, Ayax Barnes, Grillo, Amalia Cernadas, entre otros maravillosos artistas.
En casa había también radio, discos, libros y revistas. No había televisor. Había juegos y juguetes artesanales hechos por mi padre. Mi abuelo y mi padre eran carpinteros y nos regalaban maderitas para jugar y armar cosas.
Una última pregunta ¿podrías adelantarnos algo sobre tu escritura, tus proyectos literarios?
Te puedo contar una primicia: pronto va a salir un libro de cuentos populares hecho en colaboración con Gustavo Roldán, ilustrado por Roberto Cubillas, que será editado por Editorial Guadal.
También está en marcha un libro de cuentos que saldrá publicado pronto en Edelvives.
Muchas gracias, Laura, por la primicia y por tu tiempo. Un placer este encuentro.
Gracias a vos Edit, por tu interés, el cuidado y la paciencia.
Y agradezco a Libro de Arena por el espacio.
Trabajo realizado para el Taller Literatura y Periodismo, del Programa Bibliotecas para Armar, que coordina Mario Méndez en la Biblioteca Popular Alberto Gerchunoff.
L.R.
Por Edit Marinozzi

Laura Roldán nació en la Ciudad de Córdoba. Es tallerista, investigadora, autora de literatura infantil. Participa del Plan Lectura del Programa Educativo Nacional del Ministerio de Educación. Coordina Talleres de Promoción del libro y la Lectura. Es asesora el Proyecto Biblioteca Parlante de la UNNE (Universidad Nacional del Nordeste), Chaco, y colabora en la revista virtual de literatura infantil y juvenil Imaginaria.
Algunos de sus libros son: La chuña y el zorro y otros cuentos, La leyenda del tucán, La discusión, Muchobicho, Cuentos del Noroeste, Aquí hay gato encerrado, Cuentos del Litoral, ¡Salud!
Este año recibió una Mención de Honor en la categoría “Lectura entre docentes”, por el Premio Vivalectura, que estimula, fomenta y rinde homenaje a las experiencias más destacadas en materia de promoción de la lectura. Es una iniciativa inédita emprendida por el Ministerio de Educación de la Nación y la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura), que cuenta con la cooperación de la Fundación Santillana.
Este evento se realizó en el marco de la Feria del Libro 2010, y fue en ese momento que tomamos contacto con Laura Roldán, y le manifestamos el interés por mantener con ella una entrevista.
El momento ha llegado, y el lugar del encuentro fue la linda casa de nuestra autora, en el barrio de Caballito.
Bueno, Laura, por fin el esperado encuentro. “Encontrarnos con la lectura” fue el trabajo por el que recibiste la mención de honor. ¿Podrías contarnos cómo fue esa experiencia?Es una experiencia de capacitación en Promoción de la Lectura que coordino desde 2003, en la Argentina Profunda en distintas zonas del interior de Chaco y Misiones. El proyecto se desarrolla en el Marco del Programa de Cooperación con escuelas Rurales, de Fundación Navarro Viola, Fundación Bunge y Born y Escolares.
El trabajo se realizó con docentes y directivos de 280 escuelas que desarrollan una propuesta institucional de Promoción de la Lectura en sus comunidades. Algunas instituciones tienen alumnos de las comunidades indígenas de la zona: Guaraníes, Tobas, Mocovíes.

¿En qué consistió la capacitación?
Fueron cuatro encuentros mensuales de trabajo, de dos días (viernes y sábados), con directivos y docentes de EGB, Nivel Inicial, auxiliares docentes indígenas, y en ocasiones, también nos acompañaron madres de la comunidad como voluntarias. El Programa proveía una caja de 100 libros a cada escuela y telas para el armado de los espacios de lectura.
Como resultado de la capacitación los docentes elaboraron y desarrollaron sus proyectos, organizaron una biblioteca abierta a la comunidad con préstamo de libros, proyectos comunitarios con la participación de las familias.
¿Cómo llegan los libros a las familias?
Con la biblioteca de préstamo.
La bibliobici, La Valija viajera, Las Mochilas y Canastas viajeras que van a las aldeas Guaraníes, El Bibliocaballo, los Micros de Lectura en la radio toba, son algunos de los proyectos que llevan los libros para leer en familia. Los libros llegaron a las casas y ranchos más humildes, y las familias disfrutaron de la lectura a la luz de una vela, de un farol.
¿Cuáles son las características de los alumnos de esas comunidades?
Los alumnos tienen entre 5 y 15 años, viajan 5, 6, 8 kilómetros a pie para ir a la escuela cada mañana. Algunos van en bicicleta, otros a caballo.
Desde chicos ayudan en las tareas de la casa, cuidan la huerta, alimentan a los animales, atienden a los hermanitos menores. Los más grandes realizan las duras tareas de la chacra a la par de los padres. Durante la siembra y la cosecha no van a la escuela. Como sabés, esta historia se repite en otras provincias de nuestro país, en distintas familias, por generaciones, por necesidad y por costumbre.
¿Los padres son pequeños agricultores?
Algunos sí. Por lo general son ladrilleros, peones rurales o jornaleros que trabajan a destajo y con baja remuneración, o reciben Planes Sociales. El 70 % de los padres son analfabetos.

Y los maestros... ¿cómo llegan a las escuelas?
Viajan muchos kilómetros todos los días, a dedo, en carro, en moto, en bicicleta. Algunos se quedan en la escuela de lunes a viernes y vuelven a su casa el fin de semana.
Después de la etapa de encuentro con la lectura, vino la de encuentro con la palabra...
Sí, fue la etapa donde las familias investigaron, relevaron y valorizaron distintos aspectos culturales de la región. Los docentes invitaron a las familias a compartir sus saberes populares, y así fue como descubrieron de dónde provenía el nombre de los parajes donde viven, recopilaron recetas, leyendas, juegos, canciones. Se armaron antologías para el aula, formaron parte de la biblioteca escolar.
Con alto grado de analfabetismo, ¿de qué manera se recogieron los testimonios?
Los padres y abuelos que no saben escribir les dictan a sus hijos, y los que saben escriben con su puño y letra, y con esmero, en una hoja o en el cuaderno viajero.
¿Los maestros continúan con los proyectos?
El Programa paralelamente también ofrecía un concurso por subsidios para infraestructura y creación de bibliotecas para la posterior compra de libros, mobiliario, material didáctico, juguetes educativos, materiales para hacer arreglos, etc. Así que a través del tiempo seguimos en contacto con algunos maestros, quienes cada tanto me cuentan cómo siguen los proyectos y me piden asesoramiento.
¿Podrías elegirnos dos de las historias recogidas? (He aquí una tarea difícil)
Bien difícil. Bueno, selecciono una historia misionera y una canción de cuna Toba.
Leyenda “El asombro”
Se dice que en un lugar de los montes misioneros cerca de los cerros de Aristóbulo del Valle hay un lugar que encierra todos los misterios de la selva.
Dicen los lugareños que existe una parte que es milagrosa. Las noches de luna llena se transforma en un verdadero paraíso en el cual se pueden vivir las cosas más bellas que se puedan imaginar.
Las personas que no creen en su misterio pueden recorrerlo día y noche y lo único que encuentran es un cerrado y frondoso monte misionero.
Fuente: Karen Furiasse, 6º, EGB Nº 11, Santa Ana, Misiones.
“Canción de cuna Toba”.
Dormí hijito dormí,
portate bien dormí.
Conejito mande el sueño
de mi nietito.
Anónimo, EGB 578, Anexo, Paraje La Argentina, Miraflores, Chaco.
¿Cuántos fueron los beneficiarios de estos proyectos?
En el período del 2003 al 2008 los beneficiarios fueron 23.000 alumnos y la comunidad escolar y familiar de los parajes en donde estas escuelas se insertan.
¿Qué otras experiencias tuviste como promotora? ¿Cuáles te marcaron más?
Toda experiencia deja su marca, vos conocés la primera en Córdoba, allá lejos y hace tiempo. Y recuerdo con especial cariño el trabajo de la Villa 31.
Por otro lado desde Septiembre de 2009 hasta Agosto de este año tuve una experiencia con docentes en El Impenetrable Chaqueño, merece un capítulo aparte, dejó su marca, está en evaluación todavía.
¡La de Córdoba! ¡Habrá sido tu experiencia iniciática! ¿Cuántos años tenías cuando tuvieron esa audaz iniciativa?
Tenía 14 años. La audacia fue de Débora ella tuvo la idea de organizar la biblioteca y me pidió ayuda. Organizamos una pequeña biblioteca con ella y otra amiga mayor que yo, Ruth. Vivíamos en un barrio obrero semi rural, barrio de chacras.
Desde siempre pude ver chicos descalzos, padres suspendidos porque la fábrica cerraba, madres angustiadas porque no podían comprar cuadernos y libros para el colegio. Me entusiasmó mucho la idea.
Los vecinos nos ayudaron a juntar libros, bancos, muebles. Un vecino que tenía un garaje pero no tenía coche nos prestó el espacio. Otros vecinos aportaron caballetes y tablones y tuvimos una mesa larga.
La médica del barrio, dos profesores de Literatura, el profesor de Historia, la profesora de Inglés, la modista, algunos padres nos ayudaron donando libros. Recuerdo que pasábamos por las casas a retirarlos con una carretilla que había prestado otro vecino. Y así se fue armando. Hicimos un lindo cartel con letras grandes para poner en la puerta. Atendíamos los martes, jueves y sábado. Ayudábamos a los chicos con las tareas y cuando terminaban les contaba cuentos.
¿Y en la Villa 31?
Fue otra experiencia hermosa, ya era grande. Fui convocada por el Plan de Lectura "Leer es crecer" de la Dirección Nacional del Libro.
Era un Taller de lectura, una vez por semana me reunía con grupos de chicos y adolescentes a leer, explorar libros y organizábamos alguna actividad según sus intereses. Disfrutaban y asimilaban cada palabra, cada acción.
Los perros eran invitados especiales, acostumbrados a ir con los chicos a todas partes, a veces resultaba imposible echarlos, y alguno se quedaba quietito en un rincón hasta que se aburría (digo yo) y se iba.
A veces exponíamos los trabajos en la pared, pero la pieza se llovía y los materiales se arruinaban, así que trasladé las producciones a mi casa y fui armando carpetas que entregaba a fin de año.
Al cabo de un mes y medio implementé una biblioteca circulante con donaciones de autores amigos y de algunas editoriales. Estos chicos estaban totalmente alejados de los libros. No tenían y no conocían más que algún diccionario o libro de lectura. Con la biblioteca los fueron incorporando a su vida diaria.
Los hermanos mayores (10 o 12 años) les leían a los más chicos y se los cambiaban entre los compañeros del taller durante la semana.
Así, algunos pasaron de no leer nada a leer 5 o 6 libros por semana, hecho que se comprobó mediante comentarios orales y por el registro del cuaderno de préstamos.
Al finalizar el período de trabajo, en el último encuentro repartí entre los chicos todos los libros de la biblioteca.
Leí que estuviste en la Feria del Libro de Malabrigo... ¿dónde queda Malabrigo?
Al norte de Santa Fe. Sí, estuve en septiembre en la III Feria del Libro de Malabrigo, trabajando con chicos y visitando escuelas.
Me gusta mucho trabajar con chicos. En las ferias desarrollo una propuesta de Promoción de la Lectura con alumnos leyendo cuentos editados e inéditos, contándoles cómo es el proceso de edición, cómo nace un libro.
Me invitan de distintas Ferias del Libro locales y provinciales.
Parece que en esa zona, la del norte de Santa Fe, has andado mucho. Ayer, ayer nomás, leí también que cumplió 11 años una Biblioteca Popular que lleva tu nombre... ¡eso es un gran honor, Laura! El reconocimiento de la gente de allá, de Berna.
Hubo una época en la que me tocó trabajar mucho en esa zona, en Reconquista, Rafaela, Santa Fe, ahí conocí a María Luisa Ittig, esa Biblioteca Popular es su Proyecto, es la ideóloga. Lo inició en 1995 con un trabajo de hormiga y se inauguró en 2000. El 11 de noviembre fue el aniversario de la Biblio, por eso encontraste la nota.
Se nota que te gusta lo que hacés. Que es tu proyecto de vida.
Creo en el poder de las cosas pequeñas, en el trabajo de las hormigas, en la flor dulce de la verbena. Un proyecto pequeño en momentos difíciles es un camino de esperanza”. En lugares donde impera la pobreza, y los libros no llegan por la situación de ruralidad, el aislamiento, la carencia de medios de comunicación, de luz eléctrica, hay muchos momentos difíciles, un proyecto comunitario, es un camino de esperanza. Sí, definitivamente, creo en eso.
Laura, vos sos también una escritora reconocida, y es evidente que en los dos ejes de tu obra, aparecen las influencias de tus padres ¿Cómo fue tu infancia en ese hogar tan atravesado por la literatura infantil?
Fue una infancia de barrio, con juegos en la vereda. Con muchos cuentos. Cuentos contados por mi madre, mi padre, por mi abuela Elodia, la madre de mi padre.
Una infancia con libros lindísimos como Los Libros de Polidoro del Centro Editor de América Latina, esos libros traían historias maravillosas e ilustraciones espectaculares, ahí descubrí a Hermenegildo Sabat, a Napoleón, Ayax Barnes, Grillo, Amalia Cernadas, entre otros maravillosos artistas.
En casa había también radio, discos, libros y revistas. No había televisor. Había juegos y juguetes artesanales hechos por mi padre. Mi abuelo y mi padre eran carpinteros y nos regalaban maderitas para jugar y armar cosas.
Una última pregunta ¿podrías adelantarnos algo sobre tu escritura, tus proyectos literarios?
Te puedo contar una primicia: pronto va a salir un libro de cuentos populares hecho en colaboración con Gustavo Roldán, ilustrado por Roberto Cubillas, que será editado por Editorial Guadal.
También está en marcha un libro de cuentos que saldrá publicado pronto en Edelvives.
Muchas gracias, Laura, por la primicia y por tu tiempo. Un placer este encuentro.
Gracias a vos Edit, por tu interés, el cuidado y la paciencia.
Y agradezco a Libro de Arena por el espacio.
Trabajo realizado para el Taller Literatura y Periodismo, del Programa Bibliotecas para Armar, que coordina Mario Méndez en la Biblioteca Popular Alberto Gerchunoff.
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