lunes, 13 de agosto de 2012

Libro recomendado: Una historia incomprensible y otros relatos


“Cada uno de nosotros debería escribir un libro…”

— Odilon Redon


Pocas personas tienen la capacidad de cultivar con excelencia múltiples ramas del arte, como lo ha hecho Odilon Redon. Fue pintor, escultor y escritor. Sus relatos llegan al mundo de habla hispana de la mano de Ediciones Bajo la Luna, con traducción de Mercedes Roffé.

  

Por Noelia Poloni



Conocí a Odilon Redon hace varios años, hojeando una colección de libros sobre pintura en casa de una artista plástica. Apenas había recorrido unas pocas páginas cuando quedé impactada con el contraste entre los distintos estilos de su obra: por una parte, imágenes fuertes, cargadas de simbolismo, contraste y crudeza (los “negros”), que bien podrían ilustrar la portada de un libro de terror, y por otra, aquellas correspondientes a un período posterior, llenas de color y belleza, donde predominan figuras de la naturaleza. Entre ellas, también se encontraba El Ángel del Libro (que da nombre a este blog), de la cual quedé enamorada de inmediato.
Tal vez pocos lo conozcan. A modo ilustrativo, diré que nació en Burdeos en 1840 y murió en París en 1916. Los críticos los señalan como un pintor simbolista, y dentro de esta corriente, como un postimpresionista, aunque también se lo considera como un precursor del surrealismo. De ahí, podemos observar los cambios de color y texturas en su producción artística.
Admirador de Edgar Alan Poe, su relación con la literatura fue estrecha. Tal es así que lo llevó a ilustrar varios libros de Baudelaire, con quien trabó amistad, al igual que con Mallarmé, Huysmans y Émile Verhaeren. También se relacionó con grandes científicos como Darwin o Armand Clavaud, quien lo instó a estudiar anatomía y zoología; todo esto se vería reflejado en su obra.
Permaneció prácticamente en el anonimato hasta 1884, cuando se publicó la novela de Joris-Karl Huysmans, À rebours (traducida al español como A contrapelo o Al revés), donde aparece un aristócrata decadente que colecciona sus pinturas. Hacia esa misma época, Redon fue uno de los promotores del Salón de los Independientes, organizado en paralelo y como reacción crítica hacia el Salón de Bellas Artes de París, en el cual los artistas podían expresarse con libertad, otorgando visibilidad a las vanguardias pictóricas de finales del siglo XIX.
Su deseo de escribir lo condujo a la producción de numerosos escritos autobiográficos, muchos de ellos aparecidos en 1894 en La Vie, con el título de “Confesiones de artista”. De hecho, su literatura de ficción también refleja hitos autobiográficos, siempre encarados desde una perspectiva recreada y, en ocasiones, oscura. Este es el caso de varios de los textos que componen Una historia incomprensible y otros relatos, edición de Bajo la Luna, que vio la luz en 2010, con una impecable traducción de Mercedes Roffé. En su labor, la traductora ha priorizado la legibilidad de los textos en función del placer que pudiera producir su lectura. 
La araña sonriente.
La obra está integrada por nueve relatos y su origen es una edición inglesa publicada en francés en 2005 en el Reino Unido, bajo el título Odilon Redon: Écrits. ¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Sin dudas, una similitud con la obra de Poe, Lovecraft y el Kafka de La metamorfosis. En ellas confluyen elementos oníricos, casi recortados de lo sobrenatural, donde el final –abrupto, en ocasiones– suma más intriga, planteando interrogantes tal vez sin respuesta. El simbolismo tampoco está ajeno, y mediante su implementación, Redon se propone quizás sin darse cuenta, describir una sociedad y una época: la suya. La crítica humorística es un recurso más, mediante el cual el autor se ocupa de ridiculizar ciertos hábitos de la sociedad de su tiempo, planteando la dicotomía salvaje/civilizado, y critica severamente a aquellos artistas e intelectuales que se abstraen de todo, preocupándose solo por sí mismos; como diría nuestro Rodolfo Walsh, varios años más tarde: “un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante”.
Además de la traducción, Roffé se ha encargado de redactar el prólogo de esta edición y cierra la misma con una cronología de la vida y obra del autor, acompañada de un apéndice con la reproducción de varias de sus pinturas. Para quienes no lo conocen, este es un buen punto de partida. 






jueves, 9 de agosto de 2012

Malba: ciclo Libro marcado


Participan: Lux Lindner y Daniel Molina. Musicaliza: Pablo Dacal.  

Lunes 13 de agosto a las 20:00. Auditorio. Entrada libre y gratuita. Hasta completar la capacidad de la sala.


“No leía jamás, pero sus subrayados eran perfectos”
—Osvaldo Lamborghini

Continúa Libro marcado, una autobiografía de lector. Este ciclo invita en cada encuentro a un escritor y a un artista visual a rastrear los subrayados, anotaciones y marcas en sus libros y recorrer las situaciones vitales en que fueron hechos junto a Cecilia Szperling.
El lector y sus circunstancias reconstruidas a través de las marcas y subrayados en los libros. Como detectives, reconstruir la escena del crimen.
Idea y presentación: Cecilia Szperling.
En esta ocasión, el artista visual Lux Lindner y el escritor y periodista Daniel Molina traerán sus libros marcados. Pablo Dacal acompañará el encuentro con música en vivo.

Daniel Molina (Buenos Aires, 1953) Es escritor y crítico cultural. Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Desde 1986 dirige el Area Letras y desde 2007 el Area Cultura Web en el Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA). Dicta cursos de literatura argentina, sobre ideas y nuevas experiencias, y sobre arte contemporáneo. Ha publicado crónicas, textos biográficos y ensayos en varias antologías. Escribe habitualmente en medios masivos sobre cultura, arte y nuevas experiencias. Ha organizado y participado en decenas de encuentros culturales y artísticos. Ha sido jurado de varios premios. Durante una década integró el equipo de edición del suplemento cultural del diario Clarín (1993 a 2003). Actualmente publica sus artículos en los diarios porteños La NaciónPerfil yClarín. De 1993 a 1998 fue Director de Cultura de la Universidad Nacional de General Sarmiento. En 2007 recibió el Premio Konex a la crítica literaria.

Lux Lindner (Buenos Aires, 1966). Estudió Diseño Gráfico en la UBA, Dibujo en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y 3D Graphics en el Pratt Institute (Nueva York). Entre sus muestras individuales se cuentan: Armas largas 1 & 2 (1993-94), Mater triunfalis (1995), Cuadrante del pampero (1996), Argentina 78(1998), Cándido López como abstracto geopolítico (2000), Fear of a Tribschen Planet (2002, Suiza) y Paisaje industrial con elementos argentinos (2002, Montreal). Expuso en la Bienal de Bahía Blanca, la galería Ruth Benzacar, el Instituto de Cooperación Iberoamericana, el CC Recoleta y la Bienal de Dibujo de Montreal, entre otros. Fue distinguido con los premios a la Pintura del Concejo Deliberante (1994), Leonardo (1997), Braque (1997), Telefónica Arte y Nuevas Tecnologías (2004) y menciones en el Premio Fortabat (1999) y el Salón Municipal de Dibujo Manuel Belgrano (2005). Obtuvo las becas del Fondo Nacional de las Artes (PK) (1996) y Fullbright (1997).

Cecilia Szperling (Buenos Aires) es creadora de los ciclos “Confesionario, Historia de mi vida privada” que se realiza en el C. C. Rojas, “ConfesionarioTV” emitido en Canal Ciudad Abierta y “ConfesionarioRadio” en Radiouba. Escribe en Confesionariosoyyo.blogspot.ar. Publicó El Futuro de los artistas (1997) y Selección Natural (2006), traducida al inglés en 2007.

domingo, 5 de agosto de 2012

El libro como arte. Raoul Veroni y las ediciones de bibliófilo


Es raro en el mundo del libro, aun en el particular ambiente de la bibliofilia, encontrar una figura que reúna en una sola persona al artista, al editor y al impresor. La exposición dedicada a la obra de Raoul Veroni contempla esta singularidad. El Museo del libro y de la lengua invita a recorrerla y a disfrutar del proceso creativo y las etapas de composición del libro.


 

Un libro tiene distintos modos de existencia. Y por ello permite o solicita distintas formas de aproximación. Desde las disciplinas de estudio hasta el placer de lo que carece de utilidad; desde la austeridad de los textos lógicos hasta el juego imaginativo de las ilustraciones. Hay libros económicos, editados por millones, que circulan por las calles solicitando un lector de multitud. Pero hay otros que se piensan para un pequeño grupo de amistosos receptores, de enamorados que cortejan sensorialmente las ediciones, antes que aceptar que cualquier forma es buena para un contenido a conocer o difundir.
A esos libros dedicamos esta muestra. A un tipo de publicaciones destinado a los sentidos: al tacto que reconoce la rugosidad o suavidad del papel, o los relieves de los sellos de agua; a la mirada que se detiene en los detalles de bellas obras de arte y en una composición que se resuelve como canto a la armonía. Quizás sólo aquellos que piensan contra lo oscuro del mundo o contra la desolación procuren una armonía tan precisa y una belleza resultante de los más pequeños elementos.
Raoul Veroni, el artista, editor y tipógrafo, cuyos libros componen el centro de esta muestra, parecía hacer, en cada obra, un homenaje a las zonas redimidas de confusión, fealdad, vacío. Aunque estuvieran acotadas a la forma de un libro. Lo que creó fueron piezas extraordinarias, surgidas de un profundo amor a los libros y, me atrevo a decir, al lector que en algún momento lo tendría entre sus manos.

Inaugura el 9 de agosto | hasta el 29 de diciembre
Curaduría: Ral Veroni y Museo del libro y de la lengua
Sala de exposiciones temporarias Julio Cortázar
Museo del libro y de la lengua de la Biblioteca Nacional
Av. Las Heras 2555, 2º piso | CABA
Horario: Martes a domingo de 14 a 19 hs.

lunes, 16 de julio de 2012

Ebooks, de todo y para todos

Como era de esperarse, el mundo de los libros tradicionales va dejando paso, poco a poco, a las publicaciones digitales. En esta nota, todo lo que hay que saber para aprovechar al máximo las posibilidades de este formato.


La semana pasada, los ebooks se convirtieron en noticia cuando la Asociación de Editores Norteamericanos informó que, por primera vez, los beneficios por ventas de libros digitales superaron a los de tapa dura. Si bien el liderazgo sigue siendo de las ediciones de tapa blanda o "de bolsillo", los ebooks llegaron para quedarse y ya han comenzado a convertirse en un segmento tentador para las editoriales.
El término ebook proviene de la contracción de "electronic book" y fue acuñado en la misma época que e-mail o e-commerce. Este nombre ha generado cierta ambigüedad ya que a veces se denomina ebook tanto a la publicación digital, los textos, como a los dispositivos que se utilizan para almacenar y visualizar dichos textos. Sin embargo, la costumbre más difundida es llamar "ebook" a los textos editados y distribuidos digitalmente y "lectores" (eReader) a los dispositivos y programas utilizados para su visualización.
Los ebooks se presentan con una amplia variedad de contenidos. Además de libros, podemos encontrar cuentos, revistas, manuales de instrucciones y cómics, entre otros. Por otro lado, también existe una gran diversidad de formatos empleados para producir publicaciones digitales, pero no todos son tan populares. La extensión del archivo (se llama así a las tres o cuatro últimas letras del nombre, después del punto) indican el formato del mismo y entre los más difundidos están los siguientes, ordenados según su complejidad y utilidad.

txt - Se denominan de "texto plano", es decir que solo contienen letras y números sin ningún tipo de formato.
rtf - Similares a los anteriores, pero con algo de formato (negritas, títulos resaltados, márgenes).
doc - Formato de archivos creados con Microsoft Word. Pueden contener formato, imágenes y sobre todo una estructura interna que facilite la navegación dentro del documento como índices, referencias cruzadas y vínculos internos o a otros documentos.
pdf - Es un formato muy conocido y difundido. Tiene las mismas características que el doc, aunque no precisa de un software propietario para visualizarlo (puede verse con cualquier lector de pdf como Adobe, FoxIt o Sumatra, todos gratuitos).
Los mencionados formatos no son muy específicos para la distribución de ebooks, sin embargo por ser muy comunes en los entornos "de escritorio", hay mucho material publicado.
html - Formato propio de la web. Resulta un ambiente conocido para los usuarios de internet y por tanto algunas editoriales y otras instituciones han comenzado a publicar contenido "navegable" en este formato.
lit - Es uno de los formatos más antiguos, creado en el año 2000 y se lee con Microsoft Reader, una aplicación gratuita.
ePub - Es un formato libre basado en tres estándares de código abierto. Esto significa que cumple unos estándares, que no está sujeto a disposiciones arbitrarias de ninguna empresa, y por ello se esperaría que no tuviera ningún problema de perdurar. Es por esto que los libros en este formato pueden funcionar indistintamente en diferentes lectores.
mobi - Mobipocket es el formato nativo del eReader Kindle (un lector de libros electrónicos que permite comprar, almacenar y leer libros digitalizados, creado por la tienda virtual Amazon.com). Si bien es un formato propietario, pueden encontrarse y descargarse ebooks en formato mobi libres de "DRM", nombre que reciben los derechos de uso y copia aplicables a contenidos multimedia.

En Argentina, los ebooks llegaron para quedarse, y en esta oportunidad más de 30.000 títulos han aterrizado en Librocity.com.

Para este nuevo proyecto, recientemente lanzado junto Agea Digital, debieron considerarse tres grandes aspectos: la integración con los distribuidores digitales (Amabook, Publidisa y Libranda), las modificaciones pertinentes en el diseño y la usabilidad para que los dos catálogos (papel y digital) coexistan en forma óptima y finalmente el proceso de compra, diferente al de un libro en papel.

Páginas, papel, DRM, epubs: el mismo libro. El objetivo fue implementar recursos visuales y de usabilidad que le permitan al usuario diferenciar fácilmente un ebook de un libro en papel, manteniendo los elementos de persuasión y atracción sobre el producto. Desarrollaron también y especialmente para la ocasión unwizard-enlazador que permite a los operadores de Librocity relacionar un libro en papel con su versión digital fácilmente. Por último, pero no menos importante, se investigó y recopiló toda la información necesaria para brindarles a los usuarios instrucciones claras y precisas acerca de los requerimientos y posibilidades a la hora de descargar un ebook protegido con DRM.
Get a catalog, send the order and deliver the goodies. Para garantizar la distribución de los diferentes catálogos digitales es necesario contemplar los siguientes procesos y flujos de información. 1) El método para recuperar todos los metadatos asociados a un ebook (título, autor, disponibilidad, etc). En este caso se utilizaron conexiones FTP a los  catálogos de los distintos distribuidores de ebooks recuperándose los datos en formato Ónix. 2) Desarrollo de la interfaz vía web services para enviar los pedidos al distribuidor y recuperar el link de descarga del ebook. Y por último: 3) extracción de estadísticas e información sobre las compras vía web services para brindar servicios adicionales al cliente (historial de descargas, dispositivos utilizados, etc.).
Find, click, pay and download. Se desarrolló un “checkout exprés” exclusivo para productos digitales que permite elegir el ebook, realizar el pago online y una vez acreditado el mismo enviarle el link de descarga del ebook, ahorrándose así varios clics en el embudo de conversión (en comparación con sus contrapartes físicas).


Fuentes: http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=525893 y Cámara Argentina de Comercio Electrónico.

martes, 10 de julio de 2012

La novela involuntaria

El escritor y ensayista Aníbal Jarkowski arriesga la hipótesis de que “Otras inquisiciones” fue la novela que Borges nunca escribió: la historia de un lector, en primera persona, y su imaginación razonada.

 

Por Aníbal Jarkowski

 

Es conocido por todos que Borges no publicó novelas, aunque es probable que intentara escribir alguna. Más allá de que hacia 1941 desdeñara las escrituras extensas –“desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos”–, en un reportaje de 1945, y ante la pregunta sobre qué preparaba por entonces, respondió: “Para el remoto y problemático porvenir, una larga narración o novela breve, que se titulará ‘El Congreso’ y que conciliará (hoy no puedo ser más explícito) los hábitos de Whitman y los de Kafka”.

Diez años más tarde, en otra entrevista, se entiende que no había abandonado el proyecto, aunque tampoco había avanzado en su escritura: “Deseo igualmente escribir una novela de la que ya ha nacido por lo menos el título: ‘El Congreso’. Sería una novela fantástica, no de fantasmas ni una fantasía científica, sino psicológicamente. Cuando ya tenía ese libro encontré su primera página no escrita en la primera página de Viaje de Oriente, de Herman Hesse, lo cual, por supuesto, no me hace desistir de mi proyecto. ‘El Congreso’ –un Congreso ideal– comenzaría como una novela y terminaría como un cuento de hadas. Sería un libro en el que estarían implicados todos los anteriores míos, un libro nuevo, pero que resumiría y sería además la conciliación de todo lo que hasta ahora he escrito.”

Un resumen de su obra

Sabemos que el proyecto de escribir aquella novela devino en el relato homónimo publicado de manera autónoma en 1971 –extendido a más de treinta páginas con el socorro de la tipografía– y luego incluido en El libro de arena. Es la ficción más extensa de Borges –aunque no excede en mucho a “El aleph” o “El inmortal”– pero acaso no la más feliz. “No ha agradado a mis amigos, quienes dicen que todo lo que digo ahí lo he contado mejor en libros anteriores y que su único valor es el de ser una especie de resumen de mi opera omnia.”
[...] Como se ve, el proyecto de escribir la novela se había desvanecido y la extensión de “El Congreso” se redujo a la de un cuento.

Juan José Saer razonó en más de una oportunidad las causas por las cuales Borges no escribió novelas. Propuso la influencia de Valéry y Macedonio Fernández, en tanto críticos del “realismo banal, inmediato”, que alucina una relación punto a punto entre lenguaje y mundo; propuso el rechazo de Borges hacia la novela canónica en función de su preferencia, a cambio, por la epopeya, precisamente el género que la novela había venido a desplazar en un mundo vaciado de heroicidad; propuso, en tercer lugar, que el rechazo de la novela estaba en el corazón mismo de la teoría de la narración borgeana, desconfiada de la “causalidad natural”, “de la inteligibilidad histórica”, de tal manera que en esa teoría el “acontecimiento” es desplazado por los “detalles”. Por último, Saer propuso que la “actividad múltiple” de Borges, en particular sus incesantes colaboraciones para diarios y revistas, debería “ser tenida en cuenta para explicar la característica principal de su obra, que se constituye exclusivamente a través de la forma breve”; así, “en medio de todas sus actividades debieron de faltarle el tiempo y la paciencia para escribir una [novela]”.
[...] Pero será el propio Saer quien, involuntariamente, ofrezca otra idea respecto a la cuestión: “Una de las primeras dificultades que se me presentan cuando estoy preparándome a escribir algo, es saber si ese nuevo texto podrá o no adaptarse a mi ‘manera’. La idea sola, por buena que me parezca, no basta para justificar un relato. Es necesario que esa idea tenga alguna afinidad con los textos que la han precedido.”

Estas palabras de Saer, refiriéndose a las insistencias dentro de su propia obra, también podrían explicar la dedicación exclusiva de Borges a las formas breves, en el sentido de que esas formas fueron su manera.

En 1933 Borges escribió: “la literatura es fundamentalmente un hecho sintáctico”. Esa afirmación, que no ha perdido nada de su aire escandaloso, al cabo resulta acertadísima para señalar que no es en las ideas, los temas, los contenidos ni las intenciones del autor donde se realiza lo literario, sino en la sintaxis, sea en formas breves o extensas.

En este sentido, basta con revisar cualquier página escrita por Borges para reconocer de inmediato, por ejemplo, su manera de adjetivar: “la noche lateral de los callejones”, “el íntimo cuchillo en la garganta”, “lámparas estudiosas”, “el desierto confuso y embarrado”, “continuos aniversarios”, “una inmejorable ignorancia”, “la pública y secreta representación”, “había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza”.
Este modo de adjetivar, inusitado por lo sistemático, se ajusta perfectamente a la normativa sintáctica, aunque produce, en lo semántico, una intensa perturbación intelectual. La mirada recorre la línea del discurso, pero el pensamiento experimenta continuos sobresaltos que trastornan la fluidez de la lectura. Esos sobresaltos –como advertía Saer– se llevan bien con una poética del detalle, pero no con la del aconteciendo, propia de la narración extensa. Es lo habitual leer de manera ininterrumpida cincuenta o cien páginas de una novela convencional, pero ¿es posible leer de ese modo cincuenta o cien páginas de Ficciones o El aleph? En verdad, sólo parece posible leerlas a condición de no leerlas; es decir, anulando la emoción y la inquietud estéticas que producen las soluciones retóricas –hipálage, oxímoron, lítote, paradoja, enumeraciones– que definen la manera de Borges.

Una revelación inesperada

Hace algún tiempo, preparando una clase, releí Otras inquisiciones de un modo en que hasta ahora nunca lo había hecho: de la primera a la última página. El libro volvió a parecerme extraordinario –la mayoría de los críticos entienden que es la mejor colección de ensayos de Borges– pero al terminarlo experimenté algo así como una epifanía según la cual ese libro –de cuya publicación se cumplen ahora sesenta años– se me revelaba como una novela; la única –e involuntaria– novela de Borges.

¿Cómo es esa novela? Está narrada en primera persona y su narrador, lo sabremos en la última línea, se llama “Borges” – “El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges”. En su edición original se componía de 38 capítulos de regular extensión –por momentos se asumen como simulacros de géneros: “nota”, “artículo”, “clase”–; en general son breves, con la excepción de los llamados “Nathaniel Hawthorne” y “Nueva refutación del tiempo”.

¿Qué narra esa novela de unas 230 páginas? La historia de un lector a través de la exposición de sucesivas imaginaciones razonadas. Su primera línea define la motivación de la narración entera: “Leí, días pasados...”

Como corresponde a una novela borgeana, está alejada del realismo convencional pero, a la vez, sentimos la intensa realidad de su narrador, desatento a los accidentes del presente más inmediato a la escritura, con excepción de tres breves capítulos: “Anotación al 23 de agosto de 1944” y “Dos libros”, ambos dedicados al nazismo, y “Nuestro pobre individualismo”, que comienza así: “Las ilusiones del patriotismo no tienen término.” Curiosamente, el peronismo es invisible a lo largo de la obra.

La trama opera por acumulación; es sencilla y también monótona, para hacer evidente la monotonía que gobierna la vida del narrador: 

“Consideremos una vida en cuyo decurso las repeticiones abundan: la mía, verbigracia. No paso ante la Recoleta sin recordar que están sepultados ahí mi padre, mis abuelos y trasabuelos, como yo lo estaré; luego recuerdo ya haber recordado lo mismo, ya innumerables veces; no puedo caminar por los arrabales en la soledad de la noche, sin pensar que ésta nos agrada porque suprime los ociosos detalles, como el recuerdo; no puedo lamentar la perdición de un amor o de una amistad sin meditar que sólo se pierde lo que realmente no se ha tenido; cada vez que atravieso una de las esquinas del Sur, pienso en usted, Helena; cada vez que el aire me trae un olor de eucaliptos, pienso en Adrogué, en mi niñez...”

También se repiten nombres –Kafka, Dante, Pascal, Quevedo, Kipling, Coleridge, Chesterton–, líneas o párrafos –“Observa Coleridge que todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos”; “cada escritor crea a sus precursores”– pero tal vez más notable sea otra insistencia, la de la idea de que “acaso la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas”, y numerosos capítulos se dedican a verificarla. El pensamiento del narrador, su percepción del mundo, tiene la particularidad de que, donde otros sujetos verían novedades, cambios, cortes, él percibe repeticiones, continuidades que, como si fuese natural, ponen en relación de contigüidad hechos y objetos distantes en el tiempo y en el espacio. Esta costumbre mental es uno de los mayores encantos del narrador de la novela. 

Una idéntica actitud –ya observada por Enrique Pezzoni en 1952– hacia la numerosa materia inquirida domina la narración; apenas alguna vez se abandona el tono mesurado y amable y se practica la diatriba: en el capítulo “Las alarmas del Doctor Américo Castro”, el narrador le atribuye al filólogo una “poderosa tiniebla” intelectual y lo descalifica como “lector inexplicable” o “incoherente redactor”. Pero es apenas uno de los capítulos y tiene el efecto de desconcertar al lector, como ocurre en muchas novelas modernas.

Otras inquisiciones ocupó a Borges durante quince años, entre 1937 y 1952 –algo menos de lo que demoró Dante en componer La Comedia–, aunque la mayor parte de los capítulos la escribió luego de febrero de 1946, cuando fue llevado a renunciar a su puesto como auxiliar en la biblioteca Miguel Cané, en el barrio de Boedo. En algún sentido, la única novela escrita por Borges la debemos al peronismo. 

Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Anibal-Jarkowski-Borges-Otras-inquisiciones_0_719928018.html#.T-iOu0Ps35g.gmail

viernes, 6 de julio de 2012

Al otro lado del túnel, Sabato x Mordzinski

A 101 años del nacimiento de Ernesto Sabato el Ministerio de Cultura de la Ciudad presenta una excepcional selección de fotos sobre el escritor, obra del reconocido fotógrafo Daniel Mordzinski.

 

Conocido como el fotógrafo de los escritores, Daniel Mordzinski trabaja desde hace más de treinta años en un ambicioso “atlas humano” de la literatura iberoamericana, en pos del cual ha retratado a los protagonistas mas destacados de las letras hispanas. Mordzinski se ha convertido en el mejor cómplice de tres generaciones de creadores.


“Al otro lado del túnel” reúne una selección de retratos de Ernesto Sabato tomados a lo largo de 15 años a través de las cuales Mordzinski nos acerca al Sabato mas intimo, ya sea en las calles de París o de Santos Lugares, en el taller de su casa o en una habitación de hotel.

A 101 años del nacimiento de uno de los más destacados escritores argentinos el Ministerio de Cultura de la Ciudad presenta esta excepcional obra en la que el público porteño podrá reencontrarse con uno de sus mayores autores.


La inauguración, que contará con la presencia de Daniel Mordzinski y el Ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, será el día Martes 26 de junio a las 19 hs.

La muestra podrá visitarse en la Sala D del Centro Cultural San Martín desde el 26 de junio al 10 de julio.
Entrada libre y gratuita

lunes, 2 de julio de 2012

Arranca la Feria del Libro Infantil y Juvenil

La Feria del Libro Infantil y Juvenil es una de las pocas ferias del mundo dedicadas íntegramente a la difusión del libro entre niños y jóvenes. Participan cerca de 100 expositores y la visitan más de 300.000 personas.



Horarios:
  • Lunes 9 de julio, de 11:00 a 18:00
  • Martes 10 al viernes 13 de julio, de 09:00 a 18:00

Del 14 al 28 de julio:
  • Sábados y domingos, de 14:00 a 20:00
  • Lunes a viernes, de 11:00 a 20:00

Inauguración oficial

Miércoles 11 de julio a las 10:30 en la Plaza del Castillo, con la presencia de autoridades nacionales y de la ciudad, autores, editores y expositores.

Entrada y beneficios

Valor de la entrada

$ 25,00 (veinticinco pesos)

Ingreso sin cargo
  • Menores de 18 años
  • Discapacitados
  • Jubilados, pensionados y docentes de todos los niveles de educación formal; presentando comprobante o carnet.
Beneficio especial

Cada alumno que visite la Feria entre el lunes 9 y el viernes 13 de julio recibirá una entrada sin cargo para un adulto, que podrá ser utilizada, exclusivamente, los días sábado o domingo.

Lema: "Para leerte mejor"

El lector es bienvenido al festín. Para disfrutar de un menú de lectura internacional, especialmente cocinado por los mejores chefs que han preparado historias para todos los paladares: de Caperucitas rojas, de fingidas abuelitas, de lobos en camisón, de princesas sin carroza, de canarios gauchos, de héroes sin espada, de emociones universales, de tigres con dolor de panza o de magos aprendices de mecánicos, bien sazonadas con ilustraciones dramáticas, disparatadas, históricas, románticas, cómicas, misteriosas o surrealistas. Se ofrecen manjares para devorar con el paladar despierto y soñar que de verdad han sucedido, que no sucedieron ni sucederán, o que mejor que no sucedan nunca. Con todos los personajes que se puedan imaginar y otros más. Para esos Dráculas de las palabras, las páginas de esta feria estarán abiertas.

Más información: http://www.el-libro.org.ar/